INTELIGENCIA PAÍS

* Horacio Alberto Krell es el CEO de Ilvem. Contador Público y Licenciado en Administración UBA. Contacto horaciokrell@ilvem.com

Inteligencia país no es sumar las inteligencias individuales sino organizar la vida pública para desarrollar el  capital institucional. La inteligencia país es la forma en la cual el estado gestiona la capacidad individual y la de las instituciones para promover el bienestar general.

La inteligencia social creó productos tan sabios como el lenguaje y la cultura, de los cuales se nutre la inteligencia de las personas. Los países inteligentes gestionan información, descubren y resuelven problemas, fomentan la creatividad, se proponen y alcanzan metas importantes. Así  aprovechan los talentos individuales y sociales estimulando su interacción.

Nueva Zelanda es un buen ejemplo: 2,5% de inflación, 5% de desempleo y 0 de deuda externa. Inclusión social, equidad, justicia, reconocimiento de minorías, respeto por los derechos humanos son allí valores compartidos.  Cuando Gran Bretaña ingresó a la Comunidad Europea, Nueva Zelanda entendió que debía hacer foco en los países del Asia-Pacífico. Demoró las innovaciones hasta 1984 cuando reestructuró el estado, generó una apertura económica, modificó el sistema electoral, y reconoció los reclamos del pueblo maorí. Las reformas ordenaron la vida pública e hicieron ágiles y previsibles a sus instituciones.  La ciudadanía respetó las reglas y se vio a sí misma formando parte de esa región. El Foro Económico de Davos la calificó como la 8va economía más competitiva. Parece milagroso pero es sólo trabajo, compromiso, confianza y cumplimiento de normas. La clave es el capital institucional creado en una nación pequeña pero grande en inteligencia individual y colectiva.

Políticos vivos o inteligentes. El vivo actúa para hoy, no tiene en cuenta el futuro, le interesa el corto plazo y actúa en función de los votos. En España la enseñanza es una de las peores de Europa. Resulta que los frutos de educar se recogen a largo plazo y para entonces otros gobernarán. La justicia funciona mal porque se ganan los concursos con memoria de loro. Esto no ocurriría con una rigurosa selección, preparación y un período de prácticas.

Los vivos buscan su beneficio y los votos que reciben son una carta de impunidad para esconder sus errores. Hay que implantar valores de libertad, igualdad y solidaridad, poderes independientes, ética y una enseñanza sea obligatoria, gratuita, laica, de calidad, incluyendo la educación de la mente.

La maldición de los recursos naturales. Es una paradoja según la cual países ricos tienen pueblos pobres. Noruega, con enormes riquezas en petróleo y gas es una excepción ya que ocupa el primer puesto en desarrollo humano y administra su riqueza con una economía intervenida y planificada.

Por el contrario, Suecia, Finlandia y Dinamarca sin esos recursos tienen un modelo capitalista y han construido economías exitosas basadas en la innovación. Noruega no apostó a la investigación. ¿Que sucedería sin esos recursos? Sería poco competitiva. Noruega no sufre la maldición porque no tiene corrupción mientras que entre 158 países, Bolivia ocupa el puesto 117  y Venezuela el 130. Las diferencias son claras: Noruega utiliza sus recursos con baja inteligencia país, pero actúa honestamente y  los beneficios llegan a la gente. Venezuela ocupa el puesto 77 sobre 177 países en desarrollo humano, Bolivia el 113. Venezuela y Bolivia no son Noruegas latinoamericanas.

Inteligencia país en Japón. Tiene un territorio pequeño que no sirve para la agricultura ni la ganadería, pero es una fábrica flotante que importa materia prima de todo el mundo, la convierte y  la exporta generando riquezas. Un japonés siente al bosque como algo vivo y se mantiene ligado a  su evolución. El occidental vive enganchado a la tecnología. Japón recibió bombas atómicas, terremotos, maremotos, escasez, pero abraza la naturaleza. Sus bosques son patrimonio de la Humanidad. Gasta poco en armas y dedica un 22 % a la educación.

Desinteligencia país en Argentina. Argentina es un país rico en recursos naturales pero no tiene una buena gestión, por eso el 50% de su gente es pobre. En el estado predominan la burocracia y la incapacidad. Las decisiones no se basan en el conocimiento y la memoria institucional es pobre por el recambio de funcionarios que se genera después de los comicios. La burocracia hace que formar una empresa en la Argentina tarde más de 2 meses. Los mecanismos de control también fallan.
No existe una planta de funcionarios bien remunerados y comprometidos con el interés nacional y con sus políticas de estado porque se eligen por amiguismo o clientelismo. Un gobernador saliente deja como herencia cientos de nombramientos de favor. Así se reduce la capacidad de acción de los nuevos gobernantes, la eficacia de sus proyectos y de sus respuestas ante las crisis.

Un equipo profesional no minimiza la política, le otorga capacidad de gestión para alcanzar sus metas. Se necesita un plantel permanente, independiente y bien pago. El ingreso debe ser a través de exámenes rigurosos y  la idoneidad el criterio de promoción. Al jerarquizarlo se  recupera su prestigio social  como en algunos países. Brasil, Chile, España y Francia, lo han logrado.
La economía de la inteligencia. El conocimiento (tecnologías, innovaciones, productos nuevos) parte de una inteligencia previa. El conocimiento se puede comprar pero la inteligencia no. Tampoco la información es garantía, hay que saber usarla. Lo que importa es la inteligencia de la gente. Desarrollo no es lo que se tiene sino lo que se hace con lo que se tiene, como se administra.  Hay un falso dilema: dar pescado o enseñar a pescar, porque si la caña es importada la inteligencia país vendrá desde afuera. Una nación debe ser innovadora, moderna, centrar su estrategia en su gente, para que los integrantes de la empresa país sientan que forman parte del cambio.

Programa inteligencia país. Primero. Invertir en la inteligencia de la gente. Segundo. Dar un espacio al potencial creador y formar canales de participación: la inteligencia país se construye desde abajo. Tercero. Desarrollar la capacidad de aprender, hacer, adaptar y crear. Cuarto. Retener a la gente que es el capital social de la economía.

Los países en desarrollo pierden si la inteligencia se va, las economías desarrolladas ganan cuando la reciben. El desafío de la inteligencia país pasa por la educación.

No se trata de brindar sólo información y conocimiento sino de enseñar una forma de ser, de crear y de hacer. Mientras el pesimista se queja del viento y el iluso espera  que cambie, el optimista realista, ajusta las velas. Para Séneca no existen vientos favorables para el que no sabe a qué puerto quiere llegar.

 

* CEO de Ilvem. Contador Público y Licenciado en Administración UBA. Contacto horaciokrell@ilvem.com

 




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