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En los ’80, llegaron a tener 20 sedes en cinco provincias. Hoy sólo cuatro en Buenos Aires, pero cuentan con más de 250.000 egresados. En el exterior, tiene una sede e Montevideo desde hace 25 años; en Colombia, dos franquicias en Bogotá y Medellín; y en México, abrirán este año su tercera filial en el Distrito Federal. En Ecuador cuenta con cinco franquicias; en Panamá y en Perú, una sede por país. Para hacer pie en Europa, exportaron el software educativo a Sevilla y comenzaron a dictar cursos en Salamanca. Finalmente, en junio abrirán su primer filial en Madrid. A la hora de exportar, las franquicias de Ilvem cotizan a u$$ 50.000. En Madrid, por ejemplo, el fee de ingreso fue de 25.000 euros. Esto incluye compra de stock para comenzar y capacitación de profesores. El próximo paso será traducir el método al portugués para poder desembarcar en el mercado brasileño. DURABILIDAD. “Perduramos porque nos destruímos solos antes que un competidor nos destruya. Es decir, tratamos de reconvertirnos para que no nos pase lo de Pitman que, por no modernizarse, desapareció”, señaló Horacio Krell, director general de Ilvem. Ilvem no exporta sólo el método, sino también la metodología de trabajo donde un equipo docente recorre pueblo por pueblo dando cursos. “Preferimos rotar por el país y no damos franquicias en la Argentina. La legislación nos hace corresponsables de los problemas laborales de los franquiciados y preferimos evitar esa exposición”, agregó Krell. También organizan olimpiadas de inteligencia. Los cursos se dictan de forma presencial, por Internet y a distancia. Antes se daban sólo en grupos, ahora ofrecen couch individuales. El costo promedio de los cursos es de 300 pesos.
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