TE CONOZCO DE MEMORIA

* Por Horacio Krell

 

Un misterio perceptivo es el deja vu, es la sensación de creer que algo que sucede ahora, antes ya pasó. Sin memoria no se puede percibir. El cerebro coteja lo que ve con lo que guardó. Sin memoria seríamos vegetales, no podríamos pensar, sentir ni actuar.

Los datos llegan a zonas del cerebro que los evalúan y jerarquizan. Hay un retraso entre la percepción y la realidad. Ese retraso lo completa la memoria. También solemos activar circuitos. Vemos lo que queremos ver. El cerebro equilibra información y memoria pero puede equivocarse por sus creencias y prejuicios. Nadie espera ver un gorila por la calle y por eso aunque esté no se lo ve. Pero mirando de otro modo se ven cosas distintas. La experiencia crucial en observación creativa fue la manzana que cayó sobre la cabeza de Newton, que incentivo su descubrimiento de la ley de gravedad.

Como en el cine. Un film es un montaje de fotos. Percibir es encender y apagar, entrar y salir con un mecanismo imaginario que provocan los sentidos, que tapan los huecos y es la memoria la que crea la sensación de continuidad.

Un caracol tarda tres segundos para registrar la luz. Un ladrón sale, delinque y vuelve antes. Para el caracol no pasó nada y sería el testigo ideal del delincuente.  Son los huecos que la memoria humana completa, creando el mundo con la imaginación.

Somos incapaces de distinguir sutilezas. Pero los sentidos nos engañan generando diferencias ilusorias. Para dirimir las discrepancias existe el método científico.

Alberto Rojo, investigador de Oakland University realizó un experimento: varias personas debían probar copas con malbec, merlot, un francés caro y un cabernet, e indicar cuál era cuál. Ocho de nueve marcaron la que tenía un color un poco más oscuro, como el francés caro. Pero era un vino blanco de precio intermedio  al que se le puso colorante. Ni los amateurs ni los expertos detectan las minucias perceptuales que se atribuyen a los vinos. Sólo una fracción ínfima de la población es capaz de distinguirlas.

Investigadores de California identificaron un área cerebral encargada de evaluar el riesgo. Al comparar señales como sonrisas falsas, no mirar de frente, etc, los adultos mayores no advirtieron que no eran personas de fiar. Es porque tienen una inclinación emocional positiva y no captan las pistas negativas. Y por eso son blancos de fraudes.

 

 

La ocasión hace al ladrón. La foto muestra la reacción de automovilistas ante el vuelco de un camión con gaseosas. Se bajaron de sus autos y se llevaron las bebidas. La oportunidad de no ser descubiertos dañó la percepción de que se trataba de un delito.

Borrar de la memoria. Por favor, déjame conservar este recuerdo, le implora Joel  al médico que le borra todos los recuerdos de su ex novia Clementine. Pero el proceso comenzó y ya no hay forma de detenerlo. La escena corresponde a la película de Michel Gondry, Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, donde los protagonistas recurren a una clínica borra-memoria para olvidarse mutuamente.

El neurocientífico Roland Benoit, detectó los mecanismos que apoyan el olvido voluntario. Uno detiene el proceso de recordar y empuja el recuerdo hacia afuera. El otro busca encender un recuerdo agradable. La memoria es un sistema constructivo que el  cerebro organiza como mapas de sucesos, emociones y creencias.

Un recuerdo doloroso pierde fuerza si se lo visita menos o si se cambian sus matices. Para adaptarse al mundo, el cerebro guarda la información útil. La coherencia y la autoestima, actúan sobre la representación y la resignificación de los recuerdos.

Se puede rechazar un recuerdo doloroso, pero no se lo puede extraer con una pinza.

Es como con las dietas, a algunos les resultan más que a otros. Los recuerdos no desaparecen, se nublan, pero quedan, y también nos definen como personas.

No es bueno intentar olvidar un recuerdo desagradable. Lo negativo tiene su lugar y debemos integrarlo. Pero recordarlo también puede llevar al sufrimiento.

En Funes el memorioso de Borges surgen paradojas. El protagonista es incapaz de reflexionar, porque recuerda todo lo que le pasa. Una memoria así, lejos de ser placentera, es otra maldición del conocimiento. Su memoria es un depósito de todo lo que hace y lo duplica. Funes fallece de congestión pulmonar. La muerte fue su salvación.

¡Suéltame, pasado! Dice uno de los Les Luthiers. Reprocesar eventos traumáticos, variar el modo de representarlos, o borrar o cambiar recuerdos negativos por otros positivos, puede alterar la identidad. Somos lo que recordamos y ellos nos advierten sobre peligros y errores, son parte de nuestra historia. Hablan de quiénes somos.

La brújula del mapa cerebral no puede elegir un recuerdo específico y borrarlo, pero puede dar más presencia a recuerdos felices. Variar la representación cambia el estado de ánimo y de cómo nos sentimos depende el éxito o el fracaso de cualquier gestión.

Voluntad. Es una decisión que impulsa a persistir, perseverar y decidir. El éxito va más allá de la voluntad. Factores inesperados pueden amenazarlo. Pero de la voluntad sólo nosotros tenemos la llave y se conecta con el deseo, que es el motor del cerebro.

Persistir es poner el cuerpo en acción con objetivos claros y con la voluntad de dejar los caminos que nos alejan de las metas. Es tener la libertad de elegir y sostener una mirada y una intención positiva. Cuánto más conscientes seamos de la meta, de las herramientas con las que contamos y de las opciones, más productivos seremos.

La voluntad es nuestro despertador, la alarma que nos impulsa a levantarnos de la cama y a ponernos en acción y a disposición de nuestro deseo.

Control mental. Jan Scheuermann comió una barra de chocolate, los investigadores de la Universidad de Pittsburg festejaron la proeza porque el brazo era robótico y una mujer paralizada desde cuello hasta los pies lo controlaba con sus pensamientos.

Personas con distinto grado de inmovilidad puedan accionar robots  con su pensamiento.

A Jan le colocaron electrodos en contacto con las áreas del cerebro que controlan los movimientos de su brazo y mano derecha. Esta información fue transportada hacia una computadora preparada para traducir la actividad eléctrica con instrucciones capaces de controlar al brazo artificial. Jan pensó en la mano mecánica y ésta siguió sus órdenes.

Esta tecnología es una esperanza para personas con lesiones neurológicas.

Todos somos clase media. La crisis de identidad excede el caso de la presidenta Cristina Kirchner, que en 2012, luego de declarar un patrimonio de 80 millones, afirmó: "Siempre me he sentido orgullosa de ser parte de la formidable clase media argentina".

La desubicación socioeconómica tiene consecuencias en la política fiscal y distributiva, porque al sentirse más pobres de lo que son, los ricos no tienen incentivos para apoyar medidas que favorezcan a los más pobres. Los errores de percepción se explican por compararnos con gente del mismo grupo social. Subyace el problema entre los juicios subjetivos y las medidas objetivas. En el debate por el impuesto a las Ganancias y el mínimo no imponible hay resistencias y la tendencia a olvidarse de los que están peor.

Hay estudios conductistas que muestran como gran parte del electorado tiende a definirse como "de centro", pero cuando especifican sus creencias, resultan estar más cerca de los extremos. Del mote de "desubicado" no se salva nadie.

Dependemos de un mecanismo. La percepción es la ventana por la que se incorpora el mundo. La tendencia a percibir en piloto automático evita ser invadido por múltiples estímulos, pero impide el ingreso de lo que es valioso. Los conceptos abstraen lo general, con ellos se lee, se filtra, se traduce y se interpreta. Son filtros falibles. “Lo vi con mis propios ojos”, debe relativizarse ya que se percibe con cristales deformadores.

El pensamiento no puede certificar la percepción ya que también promueve errores. El pensador no supera la calidad de lo que cree, ni cambia los contenidos de la memoria. Además la emoción actúa sobre la percepción como una guía poderosa pero imprecisa y primitiva. Apelar a la  racionalidad no debe ocultar la importancia del sentimiento, cuya interacción con el pensamiento es la que genera las intenciones que llevan a la acción.

Inmaculada percepción o racionalidad limitada. Es habitual interpretar a favor de uno mismo, condicionado por emociones incontrolables y por creencias, valores e impulsos egoístas formados en una sociedad competitiva. Somos piezas del tablero social en interacción con otras piezas y con las reglas del  juego. Un peón puede ganar una partida y una neurona vale más si está conectada. Solo no se puede.

Dijo John Donn cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la tierra. La muerte de cualquiera me disminuye porque estoy ligado a la humanidad, por eso: Nunca preguntes por quién doblan las campanas, las campanas doblan por ti.

Como formamos parte de grupos cuyo éxito será también el nuestro, aprendamos a generar comportamientos para que los errores se conviertan en guías del aprendizaje social. Estudiemos los grupos en los que intervenimos evaluando nuestra producción del capital social que creamos en nuestra vida: “Dime con quién andas y te diré quién eres”.

La realidad exterior existe pero lo valioso es como cada uno pueda construirla interiormente, para recrear un mundo en el que todos podamos vivir y no sobrevivir.

Si no puedo encontrar mi camino, yo mismo lo abriré, dijo Napoleón. Cuando un sistema funciona bien la tentación es dejarlo operar en piloto automático. La actitud ante el éxito es repetir la conducta ganadora y automatizar las respuestas. Pero para ser competitivo hay que saber reaccionar ante los cambios o anticiparlos, y esa virtud no es programable. La mente no cierra sus rutas con el pasado, construye caminos paralelos.

Dar pequeños pasos mantiene el cerebro en forma, sin temor a lo desconocido, para pasar de la curiosidad al asombro. Neuroplasticidad es la capacidad de autoformatearse. El hemisferio izquierdo es conservador y dominante. Su fuerte es la razón. El hemisferio derecho es creativo, tira pelotitas,  que si pasan la barrera se convierten en ideas.

Atención flotante. Flaubert dijo que cualquier cosa observada detenidamente se vuelve maravillosa. Lograr observaciones ingeniosas requiere relajación y concentración, combinar la atención flotante con la observación activa. En un mundo dominado por abstracciones imaginar es el esfuerzo de atender formas, colores, sabores, olores y sensaciones. Sinestesia es el arte de observar con todos los sentidos.

La imagen atrapa por su belleza, el concepto por su utilidad. La imagen provoca sensaciones que la imaginación potencia. En el mundo de la lógica prevalece el concepto y la imaginación se subordina. La imaginación es imprescindible para inventar el futuro.

Deng Xiaopong tuvo una  visión. En 1978 terminó con la ideología: No importa si el gato es blanco o negro, si caza ratones es un buen gato. En 30 años China creció al 9.9% anual. La revolución está en la mente, la mente cautiva se convierte en mente capaz.

Observar produce efectos. La realidad es la misma pero cambia la percepción. La mirada creativa y positiva ve la botella medio llena y no medio vacía. Así genera endorfinas que son neurotransmisoras del bienestar y del alto rendimiento.

La realidad actual. La sociedad de consumo ciega para el asombro. Ofrece un radar para imitar a ricos y famosos y rompe con la lógica poética del asombro. Reduce y degrada la percepción y elimina el aura del mundo. La visión tubular ve al mundo por un tubo, insensibiliza con imágenes de baja calidad, impide apoderarse del universo. Consumir reemplaza al asombro necesario para comprender las estructuras.

La  palabra completa a la imagen: enseña a mirar. La percepción lógica del hemisferio izquierdo amplifica la sensación, aporta al estímulo su significado. Discriminar es reconocer las partes. El vértigo por lo mecánico, es una caída que fascina pero encadena a dejarse arrastrar por una fuerza bruta que anula la voluntad.

Hoy navegamos en las pantallas de manera alocada e irreverente. La compulsión por apoderarse de las cosas o filmarlas, la avidez por descargar de internet, hace que los ojos sean material sobrante. Irreverencia, desconsideración, usar y tirar, hacen que lo irrepetible de lo mismo que su copia. La realidad perdió el aquí y ahora de lo irrepetible, la pausa en la que el yo se detiene sobre el objeto; no lo analiza ni asocia; lo contempla y goza con su presencia. Es el misterioso resplandor que se apaga en una copia.

Desarrollar la percepción. El proceso educativo debe posibilitar el descubrir en las cosas más sencillas, con una mirada que vea más allá. La observación atenta de los detalles y su significado, producen la tensión creativa entre la obra y el observador.

La percepción lenta, pausada, es el fruto de saborear lo inútil. Al  sensibilizar la percepción la belleza aflora en su riqueza, que se alcanza con la mirada del artista capaz de plasmarla. Este esplendor desaparece con la función. Aura y utilidad son adversarios.

Cuanto más se capacite para el asombro más humanos seremos: el hombre es un ser para el asombro. Debe cambiar su propensión utilitaria hacia el consumo.

La tecnología hizo prevalecer el concepto sobre la idea. Así se perdió el alma de la inteligencia. El concepto abstrae la esencia pero no refleja el contacto sensorial. Arranca la flor para conocerla, pero también la mata. El concepto mide la cantidad, no la calidad.

Uno ve con  lo que sabe. La vida actual es información sin formación. Calcar, copiar, pegar, fotografiar, sin conocer la ubicación ni la perspectiva. La realidad virtual es la extensión de la realidad, pero hay que aprender a observar, a tomarse su tiempo, para terminar con un mundo desencantado por recursos que automatizan la percepción.

No sólo se ve con lo que se sabe sino con lo que se puede y con lo que se permite ver. Una teoría previa subyace, no hay visiones inocentes. El arte crea su mundo en el cerebro. Para Einstein el arte llega a las verdades más profundas por el camino más sencillo. El cerebro, como el paracaídas, sólo funciona cuando se abre

Desarrollar el olfato emprendedor. El olfato vincula percepción con emoción. Con la bipedestación crecieron los sentidos intelectuales como la vista y el oído y retrocedieron los sentidos químicos. El hombre puede ir más allá del buen olfato de los animales si lo cultiva y lo integra con la razón. El emprendedor posee el don de darle forma a las ideas, hacer que las cosas ocurran y convertir sus ideas en iniciativas y proyectos.

Al crear el alfabeto el hombre se hizo rey del universo al lograr el poder de comunicar. Pero al ponerse pie se alejó de la tierra y perdió el olfato. Alguna reminiscencia queda de nuestro pasado animal cuando decimos: tiene buen olfato.

Tócame que me gusta. Un gesto, el tono de voz, un beso, denotan mejor el estado anímico que cualquier palabra. El tacto se reprime, pese a que tocar y ser tocado es una necesidad y un placer que ayuda a construir la personalidad. Caricias y besos son comunicadores por excelencia. Quien no los recibe de chico suele ser frío y distante.

Son las normas sociales las que reglan el repertorio de conductas admitidas. Con los niños nos permitimos gestos tiernos aunque por otro lado existe el temor al abuso.

El arte de tocar permite distinguir los toques tiernos, curativos, de consuelo o amorosos.

El amor no sólo debe ser sabido, debe ser sentido. El toque de la piel complementa y ratifica a la palabra. Así el todo resultante supera a la suma de las partes.

Contactos con tacto. Hasta la memoria es sensible a la experiencia: recordamos el 5% de lo que oímos, el 20% de lo que vemos y el 90% de lo que hacemos. Por eso debemos desarrollar una escucha y una mirada que toquen y hagan de la percepción un acto.

Lo que aparece casualmente, puede generar cambios importantes. Un gesto, un beso robado, un leve contacto de piel, pesan más que pesadas tertulias. Hoy la multimedia nos bombardea y el tacto nos acerca y libera nuestro mundo interior.

Siempre que tocamos a alguien, ambos nos leemos. El estrés que se nota en una sociedad cada vez más alienada es el grito de nuestro cuerpo reclamando el retorno de una inteligencia arcaica, y profunda, que satisfaga la necesidad de encuentro.

Si valoras al otro, al tocarlo, sentirás como si tocaras un piano al que afinas y al mismo tiempo te afina. Hoy el tacto genera miedo y su lenguaje ha sido olvidado. En el abrazo tu alma entera entra en el cuerpo del otro, lo penetra, y relaja sus zonas profundas.

Es el juego más divertido del mundo. Acariciarnos estimula las endorfinas que hacen soportar el dolor y brindan una profunda sensación de bienestar.

El significado de la caricia abre la puerta del placer: el  pelo se eriza, el escalofrío aparece y la emoción se despliega. Una caricia es el modo de expresar lo innombrable, porque habla antes de manifestarse y está presente desde la intención. Al incluir la caricia en  nuestro alfabeto podremos comunicarnos mejor con los que amamos. La respuesta está en nuestras manos. No hay fuerza más potente que el amor y el roce de una piel, ni nada más hermoso que sentirlo corriendo por las venas. Como dijo Osho:

 “El arte puede crear belleza, la ciencia puede descubrir la verdad objetiva y la conciencia puede descubrir la realidad subjetiva. Y juntas pueden hacer completo cualquier sistema de educación.”

Te conozco de memoria significa que sin memoria no hay percepción. Una memoria mejor organizada optimiza la relación entre los puntos de entrada y de salida del cerebro. De la observación creativa es de donde surgen las buenas ideas.

La realidad está ahí, pero lo que verdaderamente importa es la percepción.

*El doctor Horacio Krell es el CEO Ilvem. Dicta conferencias gratuitas sobre métodos para optimizar la inteligencia. Su mail de contacto es horaciokrell@ilvem.com

  

Los  espero en el próximo boletín.

 




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