EL FRENO AUTOMÁTICO

Por Horacio Krell*

 

Hay que aprender a frenar a tiempo o poner alertas por si no se advierte el peligro.

Las respuestas dependen de cómo se percibe, la percepción es la ventana por la que mira el cerebro. La realidad está ahí pero lo importante es la visión. Al seleccionar basura,  basura entra y basura sale. Poner el piloto automático evita ser invadido por múltiples estímulos, pero también impide que ingrese lo valioso. Los conceptos abstraen lo general de lo particular, con ellos se lee, se filtra y se interpreta. Hay filtros falibles, como afirmar que “lo vi con mis propios ojos”, sin advertir que se son cristales deformadores.

Ramón de Campoamor lo dijo: En este mundo traidor nada es verdad o mentira, todo es según el color del cristal con que se mira. Es admitir que nada vale, que ningún valor es inmutable en este mundo donde impera el subjetivismo, la arbitrariedad, y el relativismo.

El pensamiento no puede certificar lo que se percibe ya que comete sus propios errores. El pensador está limitado por sus creencias y por el contenido limitado de su memoria.

La emoción actúa sobre la percepción como una guía poderosa y primitiva. La racionalidad teñida por los sentimientos, genera las intenciones que producen las acciones.

¿Se puede hacer inteligente la pasión? Para desarrollar el poder de las acciones productivas, al querer hay que sumarle la eficacia. Identificar el querer  es primordial, quien no sabe a qué puerto desea arribar no consigue vientos favorables.

Como no existe la inmaculada percepción y sí la racionalidad limitada, hay que dudar  sabiendo que se interpreta favor de uno mismo, condicionado por emociones incontrolables y por creencias, valores e impulsos egoístas formados en una sociedad competitiva.

Uno hace una gran cantidad de operaciones por día en forma automática.  Está entrenado para actuar con el piloto automático puesto. Estima cuántos libros lleva de vacaciones, en cuántos minutos llegará al trabajo, cuánta batería le queda al celular, cuánta sal hay que poner a la comida. Ahora bien. Cuando a uno lo corren un poquito de las estimaciones cotidianas, trastabilla. A nadie le gusta salir de la zona en la que se siente confortable.

Equipo que gana no se toca. Una vez que algo se aprende o un sistema funciona la tentación es dejarlos actuar en piloto automático, sin cambios. Se repite la rutina sin considerar alternativas mejores. Nada fracasa tanto como el éxito. Él repite la conducta exitosa sin advertir que las innovaciones o la competencia lo destruyen creativamente.

Es el hábito y no la elección la que gobierna al rebaño colectivo. Actuamos sin pensar, en la comodidad de la rutina. Así creamos el hábito que luego nos crea. Los que gobiernan saben mucho de nosotros porque el gran hermano te vigila.

Pizzería AFIP, buenas noches ¿Pero esta no es la Pizzería X? Era, pero LA AFIP se quedó con ella. ¿Puede tomar mi pedido? ¿Desea lo de siempre? Por el identificador de llamadas veo que pide siempre de queso y calabresa pero le sugiero la de rúcula. No, la odio. Pero, señor, su colesterol no anda bien. Tenemos información del laboratorio. Cruzamos su número de teléfono y vimos eso. No quiero esa pizza. Para eso tomo mi remedio. Pero usted no lo toma. Según la base de datos de farmacias la última vez lo compró fue hace 6 meses y según su tarjeta de crédito no compró remedios pero sí la usa en otros comercios ¿Y no puede ser que haya pagado en efectivo? Usted le paga $ 900 semanales a su empleada doméstica y el resto lo paga con tarjeta. Mire estoy cansado de todo esto. Me voy del país. Cancele la pizza. Ok, la cancelo, pero una cosa más, señor ¿Y ahora qué? Su pasaporte está vencido. De tanto esquilmar la AFIP casi no puede cobrar impuestos a nadie y se va quedando con todo: YPF. AA. AFA. ETC.

Hay buenos y malos hábitos, algunos ayudan otros entorpecen. Hay que revisarlos a la luz de las metas, de los cambios y de los resultados. Cuando un piloto automático se consolida se hace cada vez más necesario y aunque haga mal se automatiza como las adicciones.

Para organizar el caos y administrar el tiempo se buscan respuestas automáticas. Pero la competitividad no se automatiza porque es saber reaccionar ante los cambios o anticiparlos. La competitividad no se mide por lo hecho, se puede producir mucho en dirección errónea.

El benchmarking es la estrategia de compararse con los mejores. Así es competitivo quien cotejando con su modelo, lo iguala o lo supera. Imitar un modelo  de excelencia, mediante un proceso sistemático, permite descubrir la  mejores prácticas para hacerlas propias.

El proceso implica: a) elegir la virtud a obtener,  b) seleccionar el modelo c) medir la diferencia y d) aprender su método. No es cuestión de aplicar la fuerza bruta sino la idea de Arquímedes: Dadme una palanca y moveré el mundo. La PNL (programación neurolingüística)  es la estrategia para organizar el cambio.

Ejercitar la mente. Somos lo que recordamos y en 2015 13 millones de norteamericanos padecerán Alzheimer, si no ponen un freno automático al sedentarismo. La plasticidad del cerebro crea nuevas dendritas -proyecciones neuronales ramificadas como ramas de señales eléctricas y químicas-. Se precisa una vida creativa pero mayoría lleva una vida rutinaria.

La gimnasia mental puede ser la solución para modificar al cerebro. Entrenar la inteligencia con ejercicio físico y mental es una terapia poderosa. Pasando del piloto automático al manual se altera el modo de ver, se alimenta el espíritu de curiosidad; para generar una cuota mínima de observaciones diarias. Sacar el piloto automático regula la atención para observar conscientemente. La claridad, el compromiso con la verdad y la concentración en el resultado conectan consciente e inconsciente, y ese conocimiento mejora el resultado.  El que sabe ve lo que nadie ve. Y el que sabe, sabe y el que no sabe suele ser el jefe.

La fuente de la observación. Todo lo que se nos presenta: citas, objetos, cartas o ideas son oportunidades. Flaubert dijo que cualquier cosa observada detenidamente se vuelve maravillosa. Hay que aprender a preguntar sobre su historia, su proceso de fabricación, la materia prima que lo constituye. Para que la percepción haga huella en la memoria, hay que observar con los dos hemisferios cerebrales. El estado mental óptimo es una mezcla de relajación y concentración. El estado receptivo combina la atención flotante (prepararse para aprovechar el azar) y una acción específica (tener la intención de observar). 

Para imaginar en un mundo dominado por abstracciones es fundamental aprender a observar formas, colores, sabores, olores y sensaciones físicas. La imagen -a diferencia del concepto- atrapa por su carácter de cosa viva. El concepto es estático, no posee belleza pues su fin no es estético; tampoco emociona. Presenta los rasgos esenciales que necesita un determinado objeto para ser tal. Tiene una función utilitaria.

Por el contrario, la imagen es cambiante, posee diversidades que producen innumerables sensaciones. Es lo que debemos captar con la observación y proyectarla con la imaginación. Actuar sinestésicamente (integrando los sentidos),  ejercita ambos hemisferios cerebrales.

En un mundo materialista se utilizan los conceptos para alcanzar los fines, y la imaginación se subordina. Pero la imaginación es  imprescindible para inventar el futuro. La mirada creativa toma como fuente la observación reproductiva que le provee la materia prima.

El mejor ejemplo de ponerle un freno automático al piloto automático es romper la inercia a que lleva el automatismo. Hay varias formas, desde observar los procesos a estudiar los resultados. La realidad siempre tiene algo que decir. Newton es uno de los cientí­ficos más grandes de todos los tiempos. De entre las muchas aportaciones en múltiples campos de la ciencia, se destaca  por su universalidad  la anécdota de la manzana. Una buena tarde estaba sentado Newton bajo un árbol y una manzana cayó golpeando su cabeza. La mayoría se  la hubiera comido o soltado una maldición. Pero su mente inquieta, se preguntó ¿qué tipo de fuerza hací­a caer los objetos? ¿La Tierra atraí­a los cuerpos? Su respuesta fue la ley de gravedad. En el año 1666, con 22 años, la peste diezmaba la población inglesa y Newton se retiró a una casa en el campo en Woolsthorpe (Lincolnshire). Escritos y dibujos  aparecidos aclaran que dicha “casualidad” se produjo en el jardí­n de su casa de un solo manzano. Este manzano fue cuidado por las futuras generaciones de la familia. En 1816 un rayo cayó sobre el manzano y destrozó varias ramas, pero las raí­ces eran fuertes y han seguido dando fruta. La conclusión es que si le ponemos un freno automático a la rutina, abriendo la ventana de la observación que es el presente y que significa regalo, el cerebro del otro lado parirá una idea que potenciará el valor de la observación efectuada.

Check list  “lista de comprobación”. El cerebro no es una pieza perfecta, suele fallar. Para  la ley de Murphy lo que puede salir mal va a salir mal. Para enfrentarla hay que ser previsor. Como el diablo mete la cola en los detalles, anticiparse es lo mejor.
Check list es una planilla para luchar contra el error que debe adecuarse a la situación,  lugar, duración, costo, número de involucrados, distancia y objetivos.  La primera casilla se tilda si tenemos el elemento, la segunda cuando lo vemos y la tercera cuando lo pusimos en el maletín. Es imprescindible hacerlo cuando la seguridad  peligra por errores humanos o por el estado de elementos en apariencia irrelevantes, como un tornillo mal apretado.

Un ingeniero fue llamado a arreglar una PC muy compleja que valía 12 millones de u$s.

Sentado frente a la pantalla, oprimió unas teclas, asintió con la cabeza, murmuró algo para sí mismo y apagó el aparato. Sacó un pequeño destornillador  y dio vuelta y media a un minúsculo tornillo. Encendió  la PC  y comprobó que estaba trabajando perfectamente.

El gerente se mostró encantado y ofreció  pagar la cuenta. -"¿Cuánto le debo? ".- "Son mil u$s, si me hace el favor."- "¿Mil? ¿Mil u$s por un rato de trabajo? ¿Por apretar un simple tornillo? ¡Ya sé que la computadora cuesta 12 millones, pero mil u$s es una cantidad disparatada! La pagaré sólo si me manda una factura que la justifique." El ingeniero asintió  y se fue. El gerente  recibió la factura, la leyó con cuidado, sacudió la cabeza y la pagó sin chistar. La factura decía: Apretar un tornillo ... 1 u$s.  Saber qué tornillo apretar ... 999 u$s. "Se cobra más por lo que se sabe que por lo que se hace".

Check list  es difícil de aceptar por una mentalidad reactiva, que prefiere solucionar los problemas cuando aparecen. Dice que es una técnica para cabezas huecas pero en muchas industrias es obligatoria y la persona encargada de la revisión es responsable por sus fallas. 
Primero en la cabina. Antes del despegue los pilotos usan listas anti-olvido. Las lee un piloto, otro contesta y verifica. Se repiten al llegar al avión, antes de rodar, en el despegue, ascendiendo, al descender. En el vuelo 3142 de LAPA, el 31/8/1999, los pilotos no usaron check list. En el despegue sonó una alarma, que los pilotos no atendieron, y que indicaba que los flaps se hallaban retraídos, lo que hizo que el avión se estrellara. El informe de La Junta de Investigaciones afirmó que los pilotos repetían errores, que  superaban en ambientes rigurosos, pero no en el ambiente sin disciplina de la cabina del vuelo 3142. Un piloto tenía su licencia vencida. Los pilotos tuvieron influencia, pero se sumó la falta de control de la Fuerza Aérea y de LAPA. El check list debe ser controlado.
Check list en el consultorio. En los albores de la gestión del conocimiento se crearon redes, comunidades de práctica y depósitos de conocimientos de información comunitaria. Suponía quedarse de noche, para comunicar lo aprendido y llegar antes para aprender.  Adoptar el Just in time y el  check list resultó fácil con las demandas por mala praxis. La actualización del conocimiento sumó a los mejores. El check list no imparte órdenes sino sugerencias e implica la cultura del trabajo en equipo y de medición de resultados. 
Transformar las valoraciones de los médicos en acciones requiere un control, un freno automático para lo que el médico pide y lo que se debería pedir. Un sistema  informático revisa el historial clínico del paciente  y le exige fundamentar su decisión. El sistema informa sobre posibles consecuencias no deseadas del estudio que solicita o la medicación que recomienda. Hay remedios que matan y decisiones que no se pueden demorar.

El sistema incluye alertas que permiten monitorear en tiempo real sin dejar todo librado a la intuición o a la experiencia. Estas mejoras no sólo salvan vidas sino que disminuyen costos. Incorporar el conocimiento al consultorio, es una especialidad reciente. Los médicos están acostumbrados a decidir por su cuenta, disfrutan de cierta autonomía y los centros hospitalarios para los que trabajan son renuentes a modificar sus métodos de trabajo.

Cuando frenar el pensamiento sistémico o natural. Los problemas de hoy vienen de  pseudo soluciones del ayer. Una solución sistémica es difícil de implementar. El pensamiento natural aunque equivocado es más simple, ataca el síntoma pero no la enfermedad. Los sistemas – como la burocracia- se estabilizan y luego resisten al cambio. Los sistemas nacen, despegan, se mantienen y mueren. La rutina es peligrosa, por eso los matrimonios tienen la luna de miel al principio, y luego monotonía o separación.

En períodos cortos el desgaste no se nota. El pensamiento sistémico ve que causa y efecto están separados por el tiempo. El olvido y el largo plazo hacen perder de vista los fines originales. Como no son simultáneos pareciera que nuestras acciones no tienen efecto.

Poner un freno automático a lo que se hace. La virtud de saber decidir evita la parálisis por exceso de análisis y las consecuencias negativas de las decisiones. Esta virtud  se debilita por la arrogancia, por desconocer cómo se debe decidir y por la falta de incentivos.

La percepción nos hace creer que es el sol el que se mueve y no la tierra. El pensamiento natural salta directamente a la acción. Eso puede estar bien para decisiones simples, como la de elegir la corbata para el traje, pero en asuntos serios o aprendemos a plantear el problema o resolvemos el problema equivocado. Se aprecia más al intuitivo que al analítico. El intuitivo no tiene que justificar su decisión, juzga a la gente por su cara. El mundo es resultadista y se puede perder jugando bien. Pero hay decisiones que parecen buenas a corto plazo pero que provocan trágicos resultados a futuro. El problema es que como dijo Keynes: “a largo plazo estaremos todos muertos” . Y no lo advertiremos.

La escuela y la empresa castigan el error, premian poco al que acierta y no castigan al que provoca daños por inacción. Incentivan a no hacer nada. El miedo a fracasar inhibe pero el que no hace no se equivoca pero tampoco aprende. El deseo suele nublar la razón, llegar al consenso es parece demasiado lento, pero la diversidad del grupo mejora la decisión.

La sociedad de consumo ofrece un radar para imitar a ricos y famosos. Para decidir hay que contar con la brújula interior para conocerse a sí mismo, sin esa virtud no hay inteligencia. Porque como dijo Séneca no hay vientos favorables para el que no sabe a dónde quiere ir.

La realidad le dice basta a la rutina poniendo un freno automático a los proyectos que se autodestruyen o que son los que muchas veces generan las tragedias.

La increíble ausencia del frenado automático. Habían pasado 40 minutos de la tragedia Todavía en estado de shock, Daniel López, el maquinista del tren 3727 Chapa 1 de la línea Sarmiento, que el jueves 13/6/2013 chocó a otra formación a metros de la estación Castelar, afirmó: "Los frenos fallaron, no me respondieron",  en estado de shock. En cambio, la Unidad de Gestión Operativa Mitre-Sarmiento, que se hizo cargo del servicio luego de otra tragedia, la de Once, insistió en que el sistema de frenos funcionaba.

La teoría del error humano, que el conductor no respetó las señales de detención obligatoria y causó una tragedia desnuda una situación terrorífica: no hay un sistema automático que detenga una formación si quien la guía no respeta una señal roja. Lo tenían los centenarios vagones de madera. El semáforo de la punta del andén accionaba un dispositivo que hacía bajar una barra metálica que quedaba paralela al piso, por encima de la altura del techo de los vagones. Era cuando la señal se ponía en rojo. El primer vagón de la formación tenía una especie de antena en el techo, adelante. Si el conductor se pasaba de la señal roja, la barra tocaba esa suerte de antena y los frenos se accionaban automáticamente. Cuando la luz pasaba a verde, la barra se ponía vertical y permitía el paso de las formaciones. Ese sistema electromecánico no estaba disponible y todo quedó librado al azar. Un motorman dormido, desmayado, infartado, con lipotimia, o distraído puede causar una catástrofe.

En gran parte del mundo los trenes han resuelto eso con tecnología. Pero el ramal que transporta a millones de pasajeros por año en Buenos Aires no cuenta con ningún seguro que lo resguarde de una distracción del maquinista.

La mente no puede cerrar rutas pero sí construir caminos paralelos. No hace falta eliminar lo viejo, el frenado automático evitó muchas tragedias. Decidimos como si hubiera una elección mejor o única y no soluciones alternativas. De niños creamos mecanismos fijos. Cuando un desafío se encara con el pensamiento único se clausura la forma relacional e innovadora. No sabemos hacer de todo, somos buenos para algo y esa fortaleza es la que debemos potenciar. Hay zonas de comodidad, otras de incomodidad y también de tensión o dificultad. Es aquí donde se pueden crear caminos nuevos. Salir de la rutina mejora la atención. Los pasos pequeños mantienen el cerebro pensante, sin temor a lo desconocido para pasar de la curiosidad al asombro, del piloto automático al manual y empezar a ver de una nueva manera la realidad. Hay que incorporar el frenado automático a los trenes y eliminar el piloto automático de la ideología del cerebro de los funcionarios

Un freno automático al poder absoluto. Lord Acton dijo que el poder corrompe y que el poder absoluto corrompe absolutamente. La esencia de la democracia pasa por la división y autonomía de los poderes del Estado; para un populista se cifra en la voluntad popular y no admite límites. Dicen que la justica y los medios protegen intereses corporativos y desconocen el derecho del pueblo de elegir a los  magistrados. Hay países que se detienen a analizar su identidad y la de sus instituciones, como si vivieran en un perpetuo concilio. Otras, las naciones progresistas buscan con pragmatismo aprovechar las ventajas y disminuir las amenazas. El populismo y el liberalismo permanecen en un empate que lleva décadas, sus posiciones se han reforzado y parecen insalvables. En este desencuentro histórico, pueblo y justicia social quedaron de un lado e instituciones del otro. La fisura de la identidad democrática tiene un alto costo que ninguna fuerza puede saldar. Basta constatar la tolerancia popular a la corrupción, la falta de respeto a las normas de convivencia y el desinterés por las cuestiones cívicas. Sin embargo, la Constitución vigente recoge la mejor tradición democrática, cuenta con apoyo mayoritario y modela las instituciones. Pero las recurrentes crisis económicas y mala distribución de la riqueza habilitan perpetuamente un mensaje populista reivindicativo. Todos los actores rechazan la violencia; los conflictos se dan en los tribunales, la libertad aun asediada, está en vigencia; el Gobierno ensaya una revolución sin fuerzas armadas. Gritamos, no nos matamos. El peligro es otro: alumbrar, a fuerza de discordias, una democracia que se bifurca, como los senderos borgianos. Una democracia bicéfala, conflictiva, impedida de crecer. El rumor del combate confunde a muchos. Pero esto no es una dictadura, es apenas un país trabado, demorado irracionalmente en un conflicto adolescente sobre su identidad. Un país que se precipita a no mejorar atrapado por las ideologías imperantes.

La ideología todo lo puede. El tío pidió el permiso para ir de Rusia a Israel. Se quejaba: Me discriminan, no me dejan salir. Pero al final lo dejaron. En la aduana un oficial revisa su equipaje y le pregunta ¿Qué es esto? Perdón, debe preguntar ¿Quién es éste? Es un busto del camarada Stalin, nuestro querido ideólogo y dirigente. Me lo llevo para no olvidarme de él. Yo pensaba diferente de los judíos pero ahora lo felicito. Pase, pase. Llega a Tel Aviv y en la aduana le preguntan ¿Qué es esto? Perdón, debe preguntar ¿Quién es éste? Es el maldito ideólogo antisemita Stalin, culpable de tantos crímenes. Traigo el busto para que se sepa quién nos hizo sufrir día tras día. No tiene qué temer. Pase, pase lo espera su familia. Al llegar a casa su sobrino le pregunta: Tío ¿Quién es ese? Perdón, debes preguntar ¿Qué es eso? Son 5 kilos de oro que los muchachos de la aduana me dejaron traer. Como dijo Campoamor todo es según el color del cristal con que se mira.

Piloto automático: hacer sin advertir. Es caminar y no darse cuenta por dónde se camina, ni lo que se ve, ni lo que se siente. La mente está en la luna y el cuerpo en la tierra ¿Por qué? Porque pensando en el pasado o en el futuro muchos mueren sin saber que no vivieron la vida, ni que la mente vivió la vida por ellos, esclavizados con pensamientos y creencias. 
La vida se vive en el ahora, cuando, consciente de lo que pasa, sus sentidos lo mantienen en el ahora. Una persona en piloto automático puede causar accidentes automovilísticos, causar lesiones personales o lesionar a otros. Personas trabajando en el campo de la salud pueden matar pacientes o cometer errores irreparables.  Un trabajador en piloto automático puede perder rendimiento, causar accidentes laborales y gastos enormes a sus empleadores. Cuídate de todos los que viven en piloto automático. Si tú quieres vivir en el presente  regresa al ahora usando tus sentidos, empieza a oler, mirar, oír lo que existe a tu alrededor y siente tu respiración. Eso te traerá de nuevo al presente. Y veras como tu creatividad, concentración, energía y productividad mejora. Vive en el ahora desde ahora.

El problema es darse cuenta. La rana puesta a calentar a fuego lento no percibe el peligro y muere hervida, un círculo vicioso la atrapa en un laberinto. Su salida es darse cuenta  que está condicionada y que el hábito se consolida y empeora. Debe hacer como la rana arrojada cuando el agua hierve: salta para salvar su vida.

La doble ventaja del  virtuoso es que sus hábitos le  permiten hacer el bien con poco esfuerzo y con alta gratificación, y sin la carga emocional del que lo hace mal. En la formación de  hábitos hay tres claves: las emociones de dolor o placer, las facultades para experimentarlas cómo cólera, piedad aflicción, paz, y los hábitos o cómo se  responde. Si la ira es excesiva es mala; pero en su debida proporción es positiva. 

Lo que hay que lograr es que las virtudes se constituyan en nuestras repuestas. Hay que ponerle un freno a las pasiones con las respuestas. Los sentimientos no se eligen, las virtudes sí, son reflexivas, la voluntad las elige libremente. Las pasiones conmueven, los pecados capitales o las virtudes capitales implican una disposición moral, una actitud.

Las virtudes no son simples facultades. La naturaleza nos otorga la posibilidad de ser virtuosos o viciosos; pero debemos elegir. Somos libres de decidir pero no podremos evitar las consecuencias. Las virtudes no son pasiones, ni facultades. Por el buen camino confirman la supremacía del sí sobre el no, son hábitos positivos creados en la acción.

No se trata de tener buenas intenciones, como "pensar en mejorar", hay que darle curso a las pasiones para ser un hombre íntegro. Perfección es crecer con armonía. Con las virtudes capitales crecen las demás porque están relacionadas. La laboriosidad exige ser ordenado, responsable. La paciencia implica la tolerancia, la aceptación, la flexibilidad, etc.

Diferencias entre virtud y valor. Hoy se admira los  que ganan mucho dinero, a las estrellas de la TV, de la música y del deporte. Pero un crack no es mejor persona porque haga goles. Las habilidades son dones a desarrollar que nos convierten en especialistas.

Los valores están orientados al progreso: si estamos limpios, seremos mejor aceptados; si mantenemos el orden, encontraremos lo que busquemos. Los valores son bienes que la inteligencia conoce, acepta y vive como buenos. Las virtudes nacen del corazón y nos hacen crecer pues orientan nuestras potencias y cualidades hacia el bien.

Una persona cuida a un rico porque quiere su herencia, otra porque le cae bien, una tercera como a cualquier enfermo, aún sin conocerlo, por amor. Aunque la acción es la misma, sólo la tercera es una virtud habitual y permanente. En los otros casos, la persona opera por conveniencia, aquí, la persona tiene la virtud del servicio, de hacer el bien sin mirar a quién. Las habilidades permiten "hacer bien" una tarea, ser mejores en algo, pero no mejores personas. Los valores humanos en sí mismos son neutros. Son tomados por la inteligencia para usarlos con fines prácticos, así los valores se constituyen en metas. 

Las virtudes no dependen de las circunstancias, se orientan al bien, nos hacen crecer. 

Si la educación se dedicara a promoverlas se edificarían sociedades altamente productivas porque se harían habituales, generales y permanentes. Educar proviene del latín y significa sacar de adentro el potencial. Cuanto este ideal se concentre en desarrollar las virtudes capitales, se promoverá simultáneamente el éxito personal y la conquista social

Cambiar la atención. El cerebro al cambiar la atención hacia lo que es importante y valioso puede convertirla en una herramienta para aumentar el rendimiento. Atender es dirigirse o extenderse hacia algo. Entonces el pensamiento se convierte en percepción y se manifiesta como una disposición física y mental para seleccionar y elegir.

Para no ser invadido por los ladrones de tiempo externos (los estímulos) o los internos (las ideas parásitas), mucho optan por cambiar la atención hacia un modelo pasivo que les permite funcionar en automático sin percibir nada de lo que pasa. El costo está en lo que dejan de observar. La cultura del zaping ha convertido lo que era un vicio (la impaciencia) en una virtud. Todo da igual y sin paciencia no existe el tiempo para llegar a la pasión.

La atención es la función clave en todo lo que se hace. La lectura es la actividad en la cual el hombre es el único que aprendió a tallar el alfabeto en su cerebro. Sin embargo, la mente se dispersa porque las ideas parásitas impactan al lector. Ocurre que las partes ociosas del cerebro reclaman atención, y así como los que no hacen nada molestan, del mismo modo las partes ociosas no permiten lograr concentración. Es que la mente -vagabunda por naturaleza- salta de un tema al otro sin cesar. Le cuesta atender por períodos largos.

AIDA. Un buen vendedor cambia la atención del cliente, la mantiene despertando su interés, la hace crecer generando el deseo y llega a la acción al lograr la venta. Atención significa regalo, su sinónimo es presente, porque la atención se manifiesta en el ahora y no como la memoria en el antes o como en el proyecto en el después. Atención es tener cuidado y descubrir oportunidades como que la botella está medio llena y no medio vacía.

El psicoanalista sabe cambiar la atención por la atención flotante y detectar el mensaje oculto detrás las palabras. Aquí la atención ayuda a que emerja la verdad.

La mentalidad de bombero que corre sin advertir lo importante, plantea la diferencia entre la eficiencia o hacer las cosas bien y la eficacia o hacer lo que vale la pena. Se trata de aprender a cambiar la atención hacia lo que tiene valor, de ganar y no de perder el tiempo.

Una cosa es distraerse y otra hacerse el distraído. Hay que notar si la persona se da cuenta pero prefiere mirar para otro lado. La mayoría es selectivamente distraída e intermitentemente atenta. Mareados por el estrés de lo urgente y preocupados por su beneficio dejan en el olvido a los olvidados de siempre, los excluidos del sistema.

Hace unos días salió de una reunión, desesperada, llegó al aeropuerto  y realizó una inspección corporal clásica, buscó las llaves de su auto y no estaban en sus bolsillos. Una búsqueda rápida en la sala de reuniones no reveló nada. De repente creyó que debía haberlas dejado en el coche. Corrió al estacionamiento. Su esposo la regaña muchas veces por dejar las llaves en el contacto. La teoría de ella es que el switch de encendido es el mejor lugar para no perderlas. Y la teoría del esposo es que el coche será robado. Al llegar al estacionamiento llegó a una terrible conclusión ¡La teoría del esposo era la correcta!. El auto no estaba. Llamó a la policía, le dio su localización y confesó que había dejado las llaves dentro del coche, y que éste había sido robado. Luego hizo la llamada más difícil de todas, a su esposo. Le dijo "Dejé mis llaves en el coche y fue robado. Hubo un momento de silencio. Pensó que la llamada se había cortado, entonces escuchó su voz "¡Estás bromeando!, ¡Si yo te llevé! Avergonzada, dijo: "Bueno, ven por mi"...y el replicó: -Lo haré, en cuanto pueda convencer a este policía de que no he robado el coche. 

El catálogo de la atención.

No conviene dividir la atención, es mejor hacer una cosa por vez.

Hay que actuar con precisión y velocidad, los métodos son el capital de la atención.

No existe mejor remedio que hacer lo que nos gusta.

No hay nada mejor que precisar lo que uno quiere.

Es necesario evitar el piloto automático para no perder oportunidades.

Sostenido por el pensamiento positivo el interés es el aliado emocional de la atención.

Midiendo la cantidad de distracciones por minuto se toma conciencia de su gravedad.

El psicogym entrena las neuronas de la atención y frenar repara el cansancio que genera.

Aprendiendo a usar el cerebro se logra que la atención se transforme en concentración.

El estado de flujo dirige la atención y la energía para lograr productividad y sin esfuerzo. Se alcanza una sensación de control mental de las emociones y la conciencia se funde con el hacer que se experimenta como una recompensa.

El 20% de lo que se hace produce el 80% de los resultados, por eso conviene centrar la atención en el 20% productivo. Si la mente se atasca lo mejor es alinear el foco de atención con la asignación de importancia. Administrar el tiempo es administrar la mente.

Lo importante es saber frenar a tiempo o aprender a escuchar las alertas que nos mandan los sistemas o la realidad misma. Estar muy atento a cuando te va demasiado bien, o cuanto te va demasiado mal o cuando no te pasa nada. Las oportunidades y las amenazas existen tanto como tus debilidades y tus fortalezas. Prepararte es la mejor opción, ya que como dijo Pasteur el azar sólo favorece a las mentes preparadas.

 

El doctor Horacio Krell es el CEO Ilvem. Dicta conferencias gratuitas sobre métodos que optimizan la inteligencia. Mail de contacto horaciokrell@ilvem.com.

 

Los  espero en el próximo boletín.

 




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