Educación sin sentido práctico

                                   EL ARTE DE LA MOTIVACIÓN * por Horacio Krell


El trabajo demanda virtudes que exceden el campo técnico, pero la educación transmite conocimientos duros sin desarrollar habilidades blandas como administrarse a sí mismo y administrar las relaciones con los demás, en la comunicación y en el trabajo en equipo.

Ser ciudadano del mundo global exige saber convertir la información en conocimiento, al conocimiento en sabiduría y ser responsable de construir con seriedad un mundo nuevo.

Se sigue formando para resolver problemas de la era industrial del siglo XIX y no para un futuro donde lo tecnológico es la clave. La infraestructura educativa (la escuela y la universidad), son herencias del pasado y los principios educativos que las rigen fueron inventados para entrenar personas para trabajar con máquinas. Los granjeros debían convertirse en obreros de la fábrica.

La educación pública se expandió por el mundo como sistema de adiestramiento. Otros fueron entrenados para la gerencial profesional, con un conjunto específico de prácticas universitarias. Se inventaron pruebas de coeficiente intelectual y de múltiple opción, para automatizar la incorporación del conocimiento. La llegada de internet cambió todo. Cualquiera puede comunicar algo falso sin un editor que lo certifique, sin revelar su identidad y a cualquier hora.

Revolucionar la universidad. Las soluciones propuestas son para el siglo XIX: Información online y enseñanza masiva con computadoras, es la fórmula para integrar a los ciudadanos a la era tecnológica. Esta creencia reduccionista no contempla la lucha contra la complejidad y la enfrenta con un conocimiento amorfo que amenaza a la democracia con la información falsa.

Ir en sentido contrario. Es necesario guiar y entrenar para entender lo subyacente y no segmentar lo relevante y deshacerse de lo accesorio. Lo relevante sería aprender programación y tecnología, y lo irrelevante serían la historia, la escritura, la filosofía, la sociología y las artes.

Si comparamos nivel educativo con ingresos, cuánto más alto se llega más dinero se hace.

El mito de abandonar la universidad y convertirse en Bill Gates, es falso. Además Bill Gates empezó a trabajar en computación en la Universidad a los 11 años. No se parece a nadie que haya abandonado la universidad porque hacía investigaciones desde que era un niño. Lo que si es cierto es  que deberían haber más desafíos y más aprendizaje práctico antes y no más tarde.

No es para todos. Hay quienes no aprenden de los libros y tienen intereses específicos como ser artista o higienista dental. Necesitan un entrenamiento diferente. Para aprender a jugar tenis no se precisa una clase teórica sino jugar un poco mejor la próxima vez. Esto es sentido común.

No a los exámenes. Reducir la educación a los exámenes mecaniza la motivación y genera ansiedad en lugar de emocionarse con aprender. Se reduce a hallar la respuesta  y limita la enseñanza.  La prueba disciplina una forma de pensar y no expande el horizonte intelectual. Hay que transformarla. Muchas de sus formas no las aplicamos porque sabemos que no funcionan.

Los que progresan. El test con la realidad advierte que poseen habilidades comunicativas, de escritura y de escucha, que piensan de modo multicultural y con noción histórica. Hay que pensar la educación planteando la información en formato de problemas y no por disciplinas. En lugar de automatizar, usar la tecnología para inspirar y empujar el aprendizaje y la creatividad.  

Automatizar implica  respuestas fáciles y lo que precisamos es hacernos preguntas complejas. Un resultado perfecto en una prueba de múltiple opción, precisa dar respuestas correctas. Pero las habilidades blandas evitan dar una solución simplificada a un problema simplificado.

Cómo se logra.  Planteando situaciones sin pedir respuesta sino contribuciones o puntos de vista. Esto nos ayuda como trabajadores, como ciudadanos del mundo y ayuda también a la democracia. El método del inventario consiste en que no se levante la mano para responder una pregunta, sino que se genere una situación donde cada uno tenga algo valioso para contribuir.  Luego se les dan preguntas que guían la comprensión. Y al final tienen que explicar. Juntos encuentran formas de lidiar con el problema, aprenden a buscar información, a tener un método guiado para explorar, a trabajar en equipo, a colaborar y a comunicar los resultados.

Estilos de aprendizaje. Cada individuo tiene un modo de procesar la información, sentir y comportarse en situaciones de aprendizaje. Percibe e interpreta, retiene, procesa, piensa, habla y actúa de modo particular. Hay que proponer desafíos para que todos se sientan involucrados.

Cientificismo es la ciencia aplicada en exceso. Pero la ciencia elabora hipótesis, aproximaciones que pueden ser modificadas por la fuerza de los hechos o por el espíritu humano capaz de crear. Las teorías rígidas etiquetan al alumno y le ponen un techo. La mejor mirada es ver el término medio entre los extremos; alejado de cualquier exceso mediante la justa medida de los opuestos.
La Disciplina positiva. Trata de mejorar la conducta a largo plazo y tiene en cuenta las creencias que llevan a los niños a actuar. Si el sentido de pertenencia e importancia de un niño se ve amenazado, la “mala conducta” es una conducta de supervivencia que busca compensar esa creencia. Usa herramienta como las “consecuencias naturales” y “lógicas”. Las primeras son aquellas que suceden naturalmente como no comer hará que se tenga hambre. Las consecuencias lógicas, en cambio, requieren de intervención docente. 

Relación: (la consecuencia se relaciona con la conducta), Respeto: (la consecuencia no implica culpa, vergüenza y/o dolor), Racionalidad: (debe ser justa), Revelación anticipada: (que se sepa lo que va a suceder).Una consecuencia lógica de no ordenar su cuarto puede ser que su madre se niegue a hacerlo por él y por lo tanto luego no pueda encontrar lo que necesita.  

Este enfoque se centra en las soluciones: reconocer el error sin caer en la culpa o victimización-, reconciliación –pedir perdón o perdonarse- y resolución –buscar una solución o aprender una lección-. Desde este enfoque es imprescindible validar los sentimientos. Lo más adecuado no es hablar de las emociones como buenas/malas ya que todas nos ayudan a sobrevivir.

¿Qué pasaría sin sentir el miedo? Estaríamos expuestos a peligros sin ser conscientes de ello.

Es por eso que todas las emociones son necesarias. Hay emociones que nos generan placer y otras displacer. La Disciplina Positiva promueve el desarrollo de la inteligencia emocional tomando conciencia de las emociones propias y de las ajenas, brindando herramientas para promover la autorregulación y la coregulación emocional.

Asertividad y empatía son aspectos claves a desarrollar. Si las emociones cumplen una función y ayudan a conocerse es fundamental ayudar a los niños a poner en palabras lo que sienten, el saber qué es natural sentirnos enojados, contentos, tristes. Validar sus emociones las convierte en herramientas para canalizarlas de la mejor forma. La Disciplina Positiva se centra en la conexión emocional con el otro, en lugar de centrase en el control de la conducta.

Superreconocedores. Son personas que tienen una habilidad especial para reconocer rostros y detalles de imágenes. Hay virtudes naturales que muchos desconocen que tienen. Una joven, que trabaja desde hace años en la policía, ha testificado en casos gracias a su agudeza visual. Así se pudo detener a delincuentes o encontrar gente desaparecida. Quienes tienen este don pueden reconocer personas aunque cambien su imagen. Este talento natural se entrena para mejorar con el tiempo en el seguimiento de las imágenes aportadas por cámaras de seguridad. Aunque parece que la memoria es lo más eficaz, aprender a observar particularidades de un vehículo, tatuajes y otros detalles pueden ser disparadores. Con los años de trabajo, los visualizadores aprenden a prestar atención a los que antes podía pasar desapercibido: reflejos en los vidrios, una seña personal particular. La información del contexto es importante: si saben que tiene una herida en una pierna, tal vez la detecte rengueando en una imagen. Quien no tiene esta habilidad especial,  también se entrena. Cada uno ve algo distinto y se agiliza la búsqueda.

Para desarrollar la intuición se aplica la teoría del "décimo hombre". Mientras el equipo sigue un dato que considera certero uno piensa que el rastro es otro. Dejan que se siga esa pista para que no quede nada librado al azar. En muchas oportunidades, esa persona da en la tecla.

Lo que no se enseña en la escuela. El hombre es un ser emocional que razona. Tenemos millones de años actuando emocionalmente y la razón sólo miles. Por eso precisamos métodos.

Descubrir nuestro reloj biológico. Un núcleo de 20.000 células del tamaño de un grano de arroz, controlan la temperatura corporal, regulan las hormonas, ayudan a dormir y a despertar. Para eso utilizan marcas como el amanecer y anochecer, para hacer pequeños ajustes que logran que los ciclos internos y externos tengan una sincronía. Los patrones no son idénticos y conocer esos ciclos da información para elegir cuándo hacer o no hacer. Hay personas que son  alondras (los mañaneros), colibríes (los que se adaptan al momento) y búhos (los que prefieren la noche).

Ciclos cicardianos. Un patrón constante demuestra un efecto positivo que crece durante toda la mañana, se desploma por la tarde y remonta al anochecer. Se presentaba un pico, un valle y una recuperación. Nuestro reloj interno funciona con una base rítmica.

Elegir  el mejor momento. Las primeras horas son las óptimas para hacer cosas. Para los negocios, dan mejores resultados las mañanas. De hecho, toda tarea analítica que requiera capacidad de foco y deducción funciona mejor hasta el mediodía. Hacer los exámenes en horas tardías deriva en notas más bajas. Para ponerse creativos es mejor la tarde. La "paradoja de la inspiración": afirma que la innovación y la creatividad son mayores en los valles.

Planificar. Para elegir el objetivo del día a conquistar hay que considerar  urgencia, satisfacción y goce ¿Cuál es el tema pendiente que más presiona? ¿Cuál genera más satisfacción al terminarlo? ¿Qué da más alegría al haberlo hecho? Luego habrá que elegir el foco.

Evitar las distracciones. Es bueno hacer un check list de lo que hay que hacer. Permiten alejarse de las "criptonitas" que son las debilidades.  La mente es por naturaleza vagabunda.

Listar o  dibujar un mapa con las tareas. En ambos casos permiten fijar un recorrido y ponderarlas. El mapa mental hace que sean más tangibles, visualmente más simples y que limpien la cabeza. El peligro es sobreestimar las capacidades y estimar mal los tiempos.

Accionar el interruptor. Ante un sentimiento frenarse e identificar las sensaciones y pensamientos que dispara. Luego, dirigir toda la atención a la respiración, observar el cuerpo y su alrededor y proceder con respuestas distintas a las que hubiéramos dado automáticamente.

Poner una fecha límite.  Aunque sea falsa puede influir sugestivamente sobre el cerebro.

Generar pausas entre tareas. Los descansos generan energía extra.

Sincronizar con el entorno.  Aun conociendo los ritmos y domando distracciones, picos y valles, todavía hay que lograr que funcione al trabajar o vivir con otros. Somos seres sociales y las tareas requieren sincronización de modos, tiempos y personalidades que no siempre es fácil.

Cegueras sistémicas. Muchas de las fricciones que surgen trabajando con otros se sienten como personales pero son sistémicas y tienen que ver con las corrientes que pululan en el contexto. Nacemos, crecemos, nos desarrollamos y morimos en sistemas. Nuestros vínculos y relaciones están influenciados por las condiciones en las que estamos inmersos, por patrones que se repiten, y que conforman campos. Aunque nos consideremos libres, estamos a merced de esas fuerzas invisibles que vivimos de forma resignada y fatalista.  Son de naturaleza distinta:

Espacial: Se produce cuando se observa una parte del sistema, pero no el todo.

Temporal: Se ve el presente pero no el pasado y se registra sólo lo que ocurre hoy.

Relacional. Las interacciones parecen encuentros de personas, sin percibir los patrones de relación que se manifiestan, en los que entramos y salimos permanentemente y que habitamos. De proceso: No detectamos las condiciones de interacción que predominan en los subsistemas. Vemos a los ejecutivos  sobrepasados en sus responsabilidades, por la complejidad que manejan, incapaces de pedir ayuda o sumergidos en internas feroces. No percibimos a los del medio tironeados, confundidos y desintegrados, alienados, buscando su identidad.

La alfabetización sistémica y aprender las condiciones y fuerzas que compartimos y nos influencian, es dar un paso más en nuestro proceso de desarrollo y en el aumento de la efectividad y salud de la organización, asegurando la sustentabilidad del sistema completo.

El cerebro es un todo. Leer es asociar un concepto abstracto a una realidad tangible. El hemisferio derecho es analógico con lo real, el izquierdo lo interpreta. Al  aprender a leer, el niño avanza de lo conocido y concreto a lo desconocido y abstracto. La educación debe encauzar su desarrollo con modelos. La mejor educación es el ejemplo y no “haz lo que te digo, pero no lo que yo hago”. El niño imita. Generar la curiosidad lo hará joven para siempre, porque el niño es el padre del hombre

Desde  la década  del cerebro (1990-2000) la neurociencia observa al cerebro mientras piensa y sabe cómo funciona. La neuroeducación aplica esos conocimientos para optimizar el rendimiento, entrenando la mente en aprendizaje, creatividad e innovación. Mediante un pensamiento sistémico integrador de las funciones de Percepción, Memoria, Comunicación e Inteligencia, logra un desarrollo holístico de la actividad cerebral para potenciar y coordinar los hemisferios  con la fórmula de Nietzche  según la cual “los métodos son la mayor riqueza el hombre”. Así se puede generar una  sinergia positiva según la cual el todo supere a la sumatoria de las partes.

Las neurociencias han descubierto las claves: 1- sintetizar la actividad de los sentidos, 2-memorizar lo que se ha desvanecido, 3- imaginar nuevas formas de alcanzar un objetivo. Esto se realiza gracias a una red de conexiones neuronales. Es una fábrica de ideas de donde surgen las invenciones.  Ha llegado el momento que la educación recobre su sentido, debe ser la industria pesada de cualquier nación. Educar proviene de “educare”, es sacar de adentro el potencial. Pero hoy la enseñanza es enciclopedista, llena la memoria con información. Para que “educare” sea el objetivo debe cambiar el modelo, porque no hay nada más práctico que una buena teoría.

 

*Director de Ilvem, mail de contacto horaciokrell@ilvem.com.

 

*CEO de Ilvem. Mail de contacto: horaciokrell@ilvem.com.

 




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