Las disonancias cognitivas

                                   EL ARTE DE LA MOTIVACIÓN * por Horacio Krell


Una fuerte inclinación hacia las creencias define la identidad individual o grupal y distorsiona la percepción de la realidad y de la verdad. Entonces la opinión no es objetiva, sino que se basa en la historia, los prejuicios, las relaciones sociales, los sesgos, las emociones y los supuestos.

Desde el nacimiento nos enseñan que el mundo es de cierta manera. A fuerza de tanto repetirnos lo mismo terminamos por creerlo. Para ser creativos debemos dejar de lado los consejos y aprender un método para ver la realidad. Así no importará tanto como nos formaron sino como administramos la voluntad, para conquistar aquello que nos entusiasma. El creativo no inclina su cabeza ante nadie ni pide que otros lo hagan, el hombre servil se arrodilla ante quien considera más poderoso y exige que las personas que están bajo su mando se arrodillen ante él.

A los hombres, en general, les pasan las mismas cosas pero algunos las ven mejor que los demás. A muchas personas a lo largo de la historia les cayeron manzanas en la cabeza o vieron una olla hirviendo que levantaba su tapa, pero sólo Isaac Newton y James Watt descubrieron la ley de gravedad y la energía del vapor. Ellos conocían el arte de saber observar.

Las creencias filtran la realidad. Al enfrentar evidencia que las contradice nos sentimos amenazados. Entonces solemos cambiar los hechos para adaptarlos a nuestras creencias y así disminuir la incomodidad que produce la disonancia cognitiva. Lo conveniente es tratar de mirar a través de otros cristales. La mente es como el paracaídas: sólo funciona cuando se abre.  Para dialogar con alguien que tiene creencias opuestas hay que comenzar por entender qué piensa y siente. Para eso hace falta una metodología basada en la observación la empatía y el esfuerzo.

Dejar de lado el prejuicio y tolerar cierta incomodidad emocional implica cuestionar eso de estar siempre del mismo lado y ver solo lo que confirma las creencias previas. Si no hacemos un ejercicio de acercarnos al otro y realizar una reflexión crítica sobre nuestro pensamiento, no podemos ver más allá y seguiremos pensando que tenemos razón y que los demás se equivocan.

Necesitamos que el “nosotros” sea cada vez más amplio, diverso e inclusivo.

El relato de la realidad. Cuando la realidad difiere del relato, no hay que perder tiempo y comprobar las ideas mediante la observación o la experimentación. Actuando se generan situaciones, se descubre su significado y se toman decisiones creativas y útiles.

El que se ata a una disonancia cognitiva, se preocupa y detiene el proceso. El exceso de análisis le genera parálisis y espera que alguien le diga lo que tiene que hacer. El creador duda pero hace, soporta el camino de la duda hasta llegar al saber. No se queja, no se lamenta, los desafíos no son buenos o malos para él, son solamente desafíos. Para salir del estancamiento, la crisis, la pobreza y la desigualdad, y lograr el bienestar general hay que discutir ideas y proyectos serios. Disentir porque alguien no pertenece al grupo impide lograr que los objetivos sean alcanzables.

Trastorno de ansiedad generalizada. Se da cuando alguien se preocupa por peligros imaginarios, no puede controlar la ansiedad y eso le produce trastornos físicos. La imaginación provoca en el cerebro la misma repercusión que un hecho real, y el pensamiento de peligro produce adrenalina para enfrentarlo como si el hecho fuera a ocurrir. Un cerebro sano y creativo produce endorfinas que son neurotransmisores que  mejoran el  rendimiento  Según como lo mires el mundo será de terror o de maravilla. Se llaman distorsiones cognitivas a los modos erróneos de interpretar la realidad que provocan estados anímicos alterados. Como dijo Winston Churchill me pasé la mitad de mi vida ocupándome de cosas que nunca ocurrieron.

La inferencia arbitraria es una conclusión sin evidencia o con evidencia contraria. Maximizar es agrandar. Minimizar es subestimar. Abstraer es centrarse en algo fuera de contexto. La Generalización excesiva deriva reglas de situaciones específicas. Personalizar es la tendencia a atribuirse fenómenos sin causa.  El pensamiento dicotómico es absolutista, juega a todo o nada.

Seis sombreros para pensar. Se trata de debatir sin preconceptos. Los países que hicieron de la inversión en educación, ciencia, tecnología e innovación, políticas de estado, lograron el desarrollo con equidad social. Para generar una sociedad del conocimiento se necesita de la decisión e inversión estratégica del Estado, como lo hicieron Finlandia Australia e Israel.

Los mercados no emprenderán un proceso que integre los sectores pensando a largo plazo, que democratice el acceso al conocimiento, que vincule la ciencia con la industria. La producción de conocimiento difiere de la de otros bienes porque es un bien público de producción colectiva. Diseñar una estructura económica basada en el conocimiento debe ser impulsada  por el Estado.

Esto requiere planificación, tiempo y compromiso que exceda las fronteras de un gobierno, o ministerio. Una sociedad del conocimiento sin inversión en desarrollo humano es falaz. La “meritocracia” sin igualdad de oportunidades es falsa e injusta. La posibilidad de aprender y de acceder a la economía del conocimiento no pueden ser para unos pocos ni para una elite.

Para disolver la disonancia cognitiva podemos utilizar técnicas para pensar. Cuando digo estoy pensando ... ¿estoy pensando o repitiendo un cassette? Para evitar la rutina, proponemos usar el role playing combinado con los  6 sombreros de Edward de Bono. De esta manera se logra la sinergia  entre pensamiento y dramatización en un doble ejercicio de creatividad. Así se podrá abordar cualquier tema sin temor: mientras tanto el yo queda protegido porque el rol playing es impersonal y se deriva del papel interpretado. El ego saldrá de vacaciones y no reprimirá al pensador. Es una técnica que dirige la atención hacia  áreas que no visitamos,  propone puntos de vista que modifican la dinámica habitual del cerebro al aceptar  el desafío de recorrerlas, en el pasaje de la intención a la acción. Puede ser realizado en forma individual o grupal, con un director fijo o rotativo y el mecanismo es intercambiar los sombreros entre los jugadores.

El sombrero blanco. Representa la objetividad y la neutralidad. El actor  busca los hechos separados de sus  creencias  y se pregunta: ¿qué elementos tengo?, ¿son reales o probables?, ¿los puedo verificar? No busca encajar los datos, sino que el personaje asuma la neutralidad.

El sombrero rojo. Trae la subjetividad, la emoción, la intuición o la preferencia sin necesidad de justificarla. El intérprete sabe que que sus decisiones tienen soporte emocional que escapan del control racional. Entonces se pregunta: ¿me huele mal? ¿no me pregunten por qué? ¿tengo cierta debilidad por ...? ¿intuyo que saldrá mal? El sombrero rojo libera y colorea la percepción y deja aflorar a la intuición sin ocultar el sentimiento y legitima la expresión de la emoción.

El  sombrero negro. Usa la lógica para decir que no. Actúa como el abogado del diablo que en los tribunales eclesiásticos defendía a los acusados de brujería. Critica  lo que está mal sin temor a destruir, porque esa es su función. Se pregunta: ¿es buena la base de la que partí? ¿se deriva la conclusión? ¿es la única posible? ¿encaja con el pasado o la tendencia? Otros sombreros pueden enfrentarlo con alternativas, aceptar lo que muestra  pero  darle respuesta, aplicarle sombrero negro y rechazarlo, o ponerle una alternativa paralela de mayor peso. Como es más fácil destruir que crear, si se trata una  idea nueva conviene usar el sombrero amarillo antes que el negro.

El sombrero amarillo. Es el del optimismo. En oposición al negro, busca el lado positivo y el beneficio para lograr que las cosas ocurran. Aplica mejor las viejas ideas, es constructivo, ve la botella medio llena y no como medio vacía. Se pregunta: ¿estamos usando bien nuestro capital intelectual?, ¿quién se  encarga? Sabe que más de lo mismo sostiene el estatismo.

El sombrero verde.  Es la esperanza que busca provocar la novedad. Pasa del juicio  al movimiento. Se pregunta: ¿qué idea u observación creativa generaré hoy? Sabe que nada fracasa tanto como el éxito cuando el éxito repite el  pasado sin advertir el cambio en la realidad.

El sombrero azul.  Coordina y dirige la orquesta de los sombreros afinando los instrumentos, los escucha, valora su aporte melódico y los sintetiza en función de la  prioridad. Define la agenda. Se pregunta ¿cuál es el tema? ¿cómo encaja en los planes y en la estrategia global? ¿a quién conviene invitar? Tiene reloj pero usa la brújula para iluminar el camino.

El Role Playing + los 6 sombreros  evitan caer en el automatismo del sistema perceptivo provocando el caos creativo para inventar o resolver problemas. En la fase de comprensión usa el sombrero blanco que provee información y el rojo que aporta la emoción. Para analizar las causas juega con el blanco, para motivar usa el amarillo; para evaluar  alternativas, el negro; para generarlas, el verde; para decidir o planear, el rojo y el blanco; para dirigir, el azul.

Y para pasar a la acción: se saca los sombreros, porque el exceso de análisis provoca  parálisis.

Inteligencia país. Existen áreas en las cuales un país tiene potencial diferencial de crecimiento. Algunas de ellas son la energía (no solo fósil, sino también fuentes renovables), la digitalización, la inteligencia artificial, las ciencias de salud, la explotación sustentable del mar, la tecnología nuclear, la industria satelital y la industria del litio. La biotecnología y la bioeconomía permiten agregar conocimiento y valor a la producción agrícola y agroindustrial de forma sostenible y con consciencia ecológica son áreas en las que podríamos crecer aún más. La ciencia aplicada a nuevos productos, herramientas o procesos es imprescindible porque mejora la calidad de vida y el desarrollo tecnológico. Seleccionar áreas estratégicas para el desarrollo no significa limitar la curiosidad y la investigación científica solamente a ellas.

Los países que basan su economía en el conocimiento son los que más se desarrollan y crecen a mayor tasa. Hay correlación entre el el PBI que se invierte en conocimiento y el PBI per cápita de ese país. A mayor inversión en ciencia, tecnología e innovación, más riqueza produce el país. Las diez empresas más ricas del mundo están relacionadas con la tecnología.

Fomentar la grieta a través de las disonancias cognitivas puede servir como estrategia para ganar una elección, pero conspira contra la posibilidad de dialogar y generar la empatía para arribar a un consenso amplio con el fin de lograr un proyecto de país que permita un crecimiento sostenido y una sociedad más igualitaria. Necesitamos dejar de lado las visiones sesgadas y de ver el país únicamente a través de cristales distintos que nublan la percepción. No debemos pensar lo mismo, de lo que se trata es de hacer de la diferencia una virtud. 

Dos formas de actuar. Un productor sabe la forma correcta de hacer. Un creativo no y por lo tanto debe probar y experimentar. Nunca serás creativo haciendo lo mismo. Todos los niños son creativos pero no los dejamos serlo, nos afanamos en enseñarles cuál es la respuesta correcta.

En el cerebro hay un hemisferio especializado en hacer lo correcto, es el hemisferio izquierdo. Primero lo aprende y luego lo repite. El creativo hemisferio derecho no puede ser eficiente porque vive intentando. La educación enciclopedista educa el hemisferio izquierdo y debilita al derecho. Debería lograr que el derecho genere las ideas y que el izquierdo lo ayude a realizarlas. La memoria no te hace creativo, si la aplicas a un problema, que por definición es algo nuevo, te llevará a fracasar. Si para aprobar un examen debes vomitar lo que te enseñan significa que no lo digeriste. Así como si vomitas el pan es porque no fue digerido en el estómago. Si lo digieres ya no es pan, es parte tuya.  Para hacerte creativo debes deshacerte de lo que te enseñaron. 

Para Einstein educación es lo que queda cuando olvidaste lo que enseñaron en la escuela.

Dispuestos a aprender. La palabra disciplina proviene de discípulo, es decir de estar dispuesto a aprender. La persona que no está dispuesta a aprender es la que cree que ya sabe. Sócrates decía; sólo sé que no sé nada. La ignorancia es luminosa porque abre el camino al saber. La persona creativa disuelve todos los deberías y los no deberías. Cuando adoptas una creencia rígida te vuelves negativo. Cuando crees en algo inmodificable significa que no estás dispuesto a pensar. Nunca te bañas dos veces en el mismo río, porque el río cambia y nosotros también. Debes ver la situación como nueva y actuar en consecuencia. No por lo que debería ser.

Deng Xiaopong tuvo una  visión en 1978 que terminó con una ideología de siglos. No importa si el gato es blanco o negro, dijo, si caza ratones es un buen gato. En 30 años China creció al 9.9% anual. La revolución es mental, la mente cautiva debe convertirse en una mente capaz.

Inteligencia situacional. Necesitamos adecuarnos a la realidad y no a nuestra ideología.

¿En qué nos hemos convertido? ¿En qué nos convertiremos?¿De dónde venimos y a dónde vamos? ¿Dónde estábamos ayer? ¿Dónde estamos hoy?¿Dónde queremos estar mañana? ¿Cómo haremos para conseguirlo?

Vivimos en un tiempo y en un espacio que nos condicionan y, por el impulso por sobrevivir, nos adaptamos. La inteligencia es la capacidad de enfrentar las situaciones nuevas. Es comprender la situación, hallar la solución y actuar en consecuencia. Los órganos se adaptan  a las necesidades fisiológicas. La conducta se adapta al medio a través del aprendizaje. Adaptarnos o no es una elección. ¿Cuándo la adaptación es progreso y cuándo involución?

El hombre razonable se adapta al mundo; el irrazonable intenta adaptar el mundo a sí mismo. Así pues, el progreso depende del hombre irrazonable, dijo George Bernard Shaw.

El secreto de la buena suerte. El  creador aprende a volcar las situaciones a su favor. No descuida su capacitación ya que las olas y los vientos están del lado del marinero más capaz. Tampoco rebaja la claridad de su visión  porque las olas y los vientos sólo colaboran con el que sabe a qué puerto quiere arribar. No hay suerte para el que no sabe bucear su interior y conocerse a sí mismo. Concentrarse en metas equivocadas hace contraer una deuda con el “banco interno”, que es el que presta la energía. Si este compromiso no se cumple la deuda se paga con estrés  y se llama mala suerte. Con respecto al futuro solemos elegir un rol pasivo, como hojas arrastradas por el viento. Lo ideal es ser arquitectos creadores de la buena suerte. Amado Nervo dijo: porque veo al final de mi rudo camino que yo he sido el arquitecto de mi propio destino ¡Vida nada me debes! ¡Vida estamos en paz!

 

*Director de Ilvem, mail de contacto horaciokrell@ilvem.com. Solicite su test

 

*CEO de Ilvem. Mail de contacto: horaciokrell@ilvem.com.

 




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