El poder de anticipación

                                   EL ARTE DE LA MOTIVACIÓN * por Horacio Krell


Saber dónde estaba ayer, dónde estoy hoy y dónde quiero estar mañana es la clave del pensamiento creativo y estratégico. Lo esencial es saber qué hacer para lograrlo. Las decisiones estratégicas trascendentales son las que mueven el amperímetro. Poder anticiparse a sus efectos es la clave del éxito. Un estratega es quien genera ideas originales con alto valor agregado, visualiza su evolución, planifica su ejecución en el tiempo y en el espacio, controla los resultados y si se alejan del objetivo, toma nuevas decisiones para que se concreten en el tiempo deseado. Lo importante es poder anticipar las consecuencias de las decisiones. Se puede decidir cualquier cosa, lo que no se pueden evitar son las consecuencias de las decisiones.

Acción y efecto de anticipar o anticiparse. Se trata del adelanto en el tiempo de un hecho que estaba previsto que sucediera con posterioridad. En genética, es la tendencia que permite predecir, en el trascurso de su evolución, algo que se manifestará más adelante. También se aplica a la rapidez del movimiento o creación de una idea con la que alguien llega a un lugar u obtiene un logro antes que otra. Esta capacidad para prever, juzgar y anticiparse a lo que va a ocurrir es una habilidad que le permite al deportista intuir lo que hará su compañero de equipo u oponente. En retórica, es analizar la objeción a un argumento para refutarla de antemano.

Incrementar el poder de anticiparse. Requiere desarrollar ciertas capacidades que suelen estar adormecidas. Hay un refrán que dice: es mejor prevenir que curar. El cerebro está preparado para resolver problemas cuando se presentan, no para anticiparse con acciones que eviten que los problemas ocurran. La vida moderna recarga la agenda con el axioma de aprovechar el tiempo, que time is money y que cuando no se hace nada es que algo anda mal.

A veces sucede al revés y se deja para más adelante algo que se debería hacer hoy. La causa es no saber separar lo urgente de lo importante y ante una amenaza u oportunidad, se difiere la resolución. Por eso una operación diferida suele ser una oportunidad perdida.

El costo de oportunidad. Un exceso de realismo no permite imaginar soluciones alternativas. El concentrarse en el aquí y el ahora impide que emerja una idea distinta a la que siempre se aplicó. Se conoce como costo de oportunidad el que se produce por estar demasiado ocupado y por lo tanto no tener tiempo libre, ni dejar espacio en el cerebro, para que emerjan las opciones.

El cerebro también entra en crisis cuando debe elegir entre valores alternativos y contradictorios, como tener que optar entre una solución práctica y otra que refleje la ética pura.

Anticiparse viendo el pasado. El desafío que presenta el mal de Alzheimer es encontrar el origen de la patología, ya que la enfermedad empieza antes de que aparezcan sus síntomas, (los olvidos). En la etapa previa silenciosa está la clave para entender el mecanismo y la terapéutica.

El tratamiento actual sirve para evitar su progreso, pero no revierte los daños. Lo distinto sería encarar la investigación antes, con el presintomático, no con quien ya tiene deterioro cognitivo.  Son las formas de inicio temprano las que permiten anticipar la presencia del mal.

Los biomarcadores. Son indicadores biológicos que pueden medirse para relacionar su intensidad con el desarrollo de ciertas proteínas en el cerebro. La información que brindan puede resultar valiosa en la prevención. Los métodos para obtenerlos son complejos y caros.

Es necesario delimitar la población sobre la cual encarar esos estudios, como por ejemplo el estudio de las formas familiares hereditarias aunque sólo revisten el 1.3 % de los casos.

Miopía de futuro. En un experimento se ofreció una golosina a niños que podían elegir entre disfrutarla o esperar y recibir dos. La investigación continuó en la adolescencia y se comprobó que los que tuvieron habilidad de diferir la gratificación lograron un mayor bienestar.

El lóbulo frontal izquierdo del cerebro toma de decisiones y planifica. Phineas Gage, fue un norteamericano que al lesionar su lóbulo frontal comenzó a actuar en forma desinhibida y desventajosa: perdió el trabajo, a su familia y se fundió. Derrochar arruina el bienestar futuro. Privilegiar en exceso lo inmediato hipoteca el destino.  Donde no hay miopía es en la educación, un esfuerzo de hoy que mira hacia el porvenir propio y el de la comunidad. La miopía también puede darse por no tener una visión periférica de los sucesos en  un mundo globalizado.

El ataque terrorista en Barcelona reforzó la idea de que falta prevención para reducir los riesgos. Después del atentado en Niza, Francia, el Paseo de los Ingleses no parece el mismo. Decenas de pilones retractables, enhebrados por cables de acero, soportan un impacto de 19 toneladas y hacen imposible que un auto entre en la rambla. Barcelona no anticipó que le podría ocurrir.  La Rambla de Barcelona carecía de bloques de cemento, a pesar de todos los ataques que se produjeron en el resto de Europa, con vehículos lanzados contra los peatones.

Soluciones como éstas, si bien indispensables, no aplacan el clamor popular que exige mayores medidas de seguridad, planteando el debate de si vale la pena resignar libertades individuales en pos de un mayor control, cuando la experiencia muestra que este nuevo terrorismo es inevitable. La mejor prevención contra el terrorismo está en sus orígenes, en las causas. La estrategia de anticipación declamada debe basarse en la ética política. Cada acto de terror tiene un componente político. La realidad del conflicto no puede ser barrida bajo la alfombra del crimen. Europa actúa militarmente en países musulmanes. Esto los lleva a interpretar esa presencia como una guerra contra el islam. Y, como en toda guerra, la respuesta es provocar víctimas.

El fin del empleo. Es previsible que, con el crecimiento de la robótica, muchas tareas que hoy realizan los seres humanos vayan a ser reemplazadas progresivamente con el uso de robots.

Un pensamiento anticipatorio a mediano y largo plazo debe introducir la educación en las industrias del futuro. Las  industrias creativas son sectores de la economía que trabajan en producir, reproducir, promover y comercializar bienes con contenido cultural, en áreas como audiovisual, editorial, contenidos digitales, diseño, artes escénicas, plásticas y música.

Estas industrias emplean sobre todo a uno de los segmentos con más dificultades para insertarse laboralmente: las mujeres jóvenes. Las industrias son parte del entramado económico de los países. En su actividad producen y diseminan contenidos que organizan la construcción del capital y de competencias culturales y simbólicas de la sociedad. Son articuladoras de sentido que inscriben su accionar en las tensiones propias de una sociedad compleja y mediatizada.

Las industrias creativas tuvieron rápida expansión a nivel mundial y serán las que lideren el desarrollo económico de las sociedades del futuro. El cine, las artes visuales y del espectáculo, el diseño, el turismo y el patrimonio cultural, de manera encadenada, permiten que las ideas se transformen en bienes y servicios que pueden ser fuente genuina de desarrollo.  Distintas formas de emprender han florecido. Es complicado ver esos casos como emprendimientos, cuando hay mucho de autoempleo y eso oculta problemáticas de fondo y les trasladan la responsabilidad de resolverlas con recursos muy escasos. Hay una especie de trampa en promocionar «ser emprendedor» que oculta la precarización laboral, mientras invierten energía, tiempo y los pocos recursos económicos disponibles con resultados no siempre exitosos.

Invertir en educación. La educación es el medio que anticipa mejor los resultados del futuro. Es la industria pesada de cualquier nación porque fabrica los ciudadanos del futuro. La inserción de la educación financiera en los colegios es un elemento clave en las estrategias nacionales, porque la gente educada está mejor preparada para cumplir objetivos, tanto individuales como colectivos, con lo que contribuyen a una base más sólida para el desarrollo del país.

La OCDE aconseja que, desde el secundario, se enseñe a los jóvenes a moverse en las finanzas, a saber leer, por ejemplo, un resumen de cuenta y tomar decisiones inteligentes. Las nuevas habilidades requeridas por el mundo actual son: Inteligencia científica: capacidad de diseñar y programar las máquinas que automatizarán la vida de la gente. Inteligencia creativa: ideas innovadoras, sentido artístico, sentido del humor, intuición. Inteligencia social: capacidad de interrelación, sensibilidad, persuasión, sentido de la oportunidad, espíritu de equipo y liderazgo.

En 1970, Ghana y Corea tenían igual ingreso per cápita. En 2013, el de Corea fue 14 veces mayor por su inversión en el conocimiento. Tiene  400 centros públicos de investigación, el mayor gasto público por estudiante y un aumento  en la matrícula de educación terciaria.

Negar la realidad. Llama la atención la capacidad humana de engañar, buscar excusas y mentir. Hay una rama de la psicología que investiga el engaño, sobre todo el que nos hacemos a nosotros mismos, justificando las pequeñas mentiras con las que andamos por la vida, justificaciones que se convierten en excusas para justificar el mal comportamiento.

Los sociólogos Scott y Lyman definieron a la excusa como el reconocimiento de una conducta equivocada para la cual se pueda brindar una explicación racional que evite sentir culpa. Así se recurre a accidentes, fenómenos irreversibles, cuestiones biológicas o chivos expiatorios.

Los desafíos del presente. Vivimos en un mundo que cambia a velocidad vertiginosa, las nuevas generaciones no se conforman con lo que sus padres aceptaron, los mercados son atendidos por empresas que hace poco  no existían y no sabemos bien por dónde empezar.

Para qué cambiar, si me va bien, se suele decir ante el temor a entrar en una dimensión desconocida. Tendemos a continuar actuando por inercia, pero los errores del presente se pagan con fracasos en el futuro. Para responder bien deberíamos intentar tener una estructura mental donde podamos clasificar cada tema según su complejidad y su impacto. Hay problema de fácil solución. No es bueno tenerlos en stock, molestan la agenda y la concentración. Siempre habrá en la lista problemas de difícil solución a los que hay que dedicarles tiempo y esfuerzo. No hay que temer a decidir en forma rápida, la experiencia controla el resultado. Al decidir, es bueno tener cerca al responsable de la implementación. Lo obvio para uno no lo es para los otros.

Ante problemas de cierta importancia y complejidad: la intuición es insuficiente. Es el momento de empezar a desarrollar criterios para facilitar el proceso decisorio. Es importante que el equipo cercano de colaboradores comparta esos criterios y los viva. Ante problemas de importancia y complejidad entra en juego la capacidad de anticiparse,  de ver el futuro lejano, de tener perspectiva, de saber hacia dónde hay que ir. Lo más difícil de un problema es saber definirlo. Un problema bien definido es un problema medio resuelto, no se deben confundir síntomas con la enfermedad. Debemos incorporar hábitos de análisis que hagan más eficiente la decisión. Saber ver los hechos relevantes que permitan ver lo que pasa objetivamente. Definir el problema a partir de diferentes visiones. Listar alternativas que vayan a fondo. Priorizarlas y elegir la más aceptable usando la prudencia y la intuición, para armar un plan de acción claro, concreto y completo. Las capacidades a desarrollar tienen que ver con separar lo urgente de lo importante.

Viveza criolla. El vivo busca zafar del problema, el inteligente lo resuelve. El vivo embarra la patente del auto para evitar la multa, patea la basura de su puerta a la del vecino, rellena un envase de marca cara con un contenido de menor valor, esperando que no se note.

La cancha está embarrada. Los determinantes de la competitividad son complejos y suelen ser ignorados por los jugadores. Ser competitivo implica poder ganar dinero con las actividades en las que se compite, e involucra el tipo de cambio, los costos laborales, la carga tributaria, el costo financiero. Para ser competitivo uno mismo el país debe mejorar todos estos factores, pero hacerlo implica afectar intereses y muchas veces las soluciones son consideradas “políticamente incorrectas”. La contrapartida de no hacerlo es la pobreza. Ningún país puede competir con sus manos atadas en la espalda, la peor solución es mantener las distorsiones y tratar de aislarse con barreras. La protección la paga otro sector del país. Un problema no se resuelve “escondiendo la basura bajo la alfombra”; sino con un buen diagnóstico y atacándolo integralmente.

Incrementar la capacidad de anticiparse requiere una metodología. El ser reactivo actúa cuando las cosas suceden y el proactivo hace que las cosas ocurran.  Para adelantarse al tiempo el buen anticipador usa la proactividad para detectar hacia dónde va el mundo y la reactividad para responder con rapidez. No pierde tiempo defendiendo sus antiguas creencias, es innovador y se despoja de su ego para aceptar la mejor idea sin importarle de donde partió. Al predecir puede equivocarse, por eso controla la marcha del plan y lo corrige con celeridad. No mira la pelota, intuye dónde estará y se anticipa. Sabe que el que pega primero, pega dos veces.

 

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