Domingo 04 de agosto de 2013 | Publicado en edición impresa

Diálogos del alma

Sin peso ni medida

Por Sergio Sinay |  Para LA NACION

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¿Qué es la inteligencia? ¿Por qué a veces, sabiendo que podemos optar por una actitud o tomar una decisión o respuesta más inteligente, no lo hacemos?

Gonzalo Odriozola

 Re:

Se suele confundir inteligencia con conocimiento o información. Así, de alguien que acumula lecturas, documentación o ciertas habilidades en campos específicos se dice a menudo que es inteligente. E incluso se pone énfasis en medir y valorar los índices de inteligencia. En El gorila invisible, un trabajo que demuele con agudeza y con hechos varias ilusiones con las que actuamos en la vida cotidiana, Cristopher Chabris y Daniel Simons, doctores en Psicología, afirman que "no hay una forma conocida para medir la capacidad cerebral de una persona o para determinar qué cantidad de ella usa". La inteligencia no se pesa ni se mide. Personas con mucho conocimiento e información toman pésimas decisiones que los hacen infelices en los ámbitos de su vida que escapan a su especialización, e individuos con escasos títulos eligen de tal manera que viven con sentido y paz interior. De esto no debe sacarse la fácil conclusión de que la ignorancia y la simpleza contribuyen a la felicidad, sino que la inteligencia no es algo tan obvio como lo que se cree.

En 1993 Howard Gardner, psicólogo de la Universidad de Harvard propuso la idea de las inteligencias múltiples. Para Gardner, la inteligencia es la capacidad de resolver problemas de la vida diaria, generar nuevas situaciones, crear herramientas y ofrecer soluciones a otros. Esta capacidad surge en respuesta a las circunstancias que nos plantea la vida y se desarrolla a través de recursos propios e innatos (conocidos o por descubrir) y en la interacción con el medio. Luego se expresa, según los casos, como inteligencia lingüística, lógica, espacial, musical, cinestésica (corporal), intrapersonal, naturalista y existencial.

Quizá lo que nos impide tomar decisiones inteligentes es el desarrollo inarmónico o la escasa exploración de nuestros recursos, la confianza excesiva en sólo alguno de ellos y el no vernos como partes de un todo (perder de vista a los otros). También conspira el hecho de valorar antes el vehículo que el destino del viaje y el propósito del mismo.

 

Comentario de Horacio Krell

 El CI -coeficiente intelectual- mide la capacidad de resolver problemas, el CE, emocional, la posibilidad de automotivarnos y de motivar, el CES ( coeficiente de inteligencia espiritual)  cómo nos relacionamos con el todo y con  los principios universales. El CES tiene la fortaleza del porqué, el CI y el CCR ( coeficiente de creatividad) sugieren el qué hacer y la visión. El cómo hacer, implica la disciplina del CEJ - coeficiente de ejecución-, el CE es el Quantum de la pasión ¿ Cómo convertir espíritu en materia? Centrada en la misión la inteligencia espiritual orienta a las demás. Nacemos con un potencial: ante cada estímulo, un espacio de libertad precede a la respuesta, la que mejora  percibiendo lo que otros no ven. Si los valores controlan la conducta, los principios controlan sus consecuencias. El coeficiente de inteligencia espiritual suma la integridad de sostener los principios primordiales, el hacer y cumplir con  las promesas, el escuchar y seguir la voz de la conciencia.

 




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