Año IV  N° 262: "Nunca te bañas dos veces en el mismo río. Las aguas cambian y tú no eres el mismo"

 

Apretar el acelerador. Puede parecer masoquista pero exigiéndote averiguas cómo eres. Los límites están lejos de lo que tú crees. El primer freno está siempre en tu cabeza. Piensa que todo pasa y prepárate para situaciones límites, entrenando el cuerpo y la mente. Son como máquinas y si los exiges empezarán a sonar. Controlarlos es la clave para saber activarlos ante una crisis, cuando estés en el límite o cuando tu vida corra peligro.

 

Sólo por hoy:  Evita la rutina, mira y trabaja cada día de diferente manera.

 

Nota relacionada: Tomar la iniciativa - Ilvem

 

 

 




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