¿Cómo debe ser la educación?

                                   EL ARTE DE LA MOTIVACIÓN * por Horacio Krell

 

 

¿CÓMO DEBE SER LA EDUCACIÓN: FORMAL O INFORMAL?

Educación viene del latín  "educare", guiar y "educere", extraer. Hay procesos transmisores de conocimientos, valores, hábitos, conductas, modos de socializar y de  crear otros nuevos. La educación se representa  en la acción como asimilación cultural y moral que las nuevas generaciones  aprenden de las anteriores. También se considera educación al resultado.

Educación e Instrucción. Esfuerzo, hábito y método han sido, desde el pasado, las claves para entender que se aprende mucho para llegar a saber un poco. No hacen falta clases magistrales para lo que el alumno pueda aprender observando. Escucharlo y enseñarle a razonar  aumentarán su interés por el estudio. Educar es orientar hacia la libertad, la instrucción proporciona el saber necesario para cumplir una función social. La educación, hoy, se orienta  a contenidos más extensos que se evalúan en los exámenes y de memoria. La instrucción reglamentada sin considerar otros valores, no genera una sociedad educada.

 

Liga Pro Comportamiento Humano. Fundada para promover los valores de igualdad, respeto y hermandad, sostiene  principios morales  (dignidad, cortesía, urbanidad, respeto, buenas costumbres). Si cada habitante los promoviera y practicara, los hombres viviríamos en un mundo distinto. Frente a las miserias el desafío es entender que los seres humanos tenemos derechos y obligaciones, que no siempre respetamos. Hay que respetar, servir y ser ejemplo, sabeiendo que nuestros derechos terminan donde empiezan los de los demás. Los chicos deben asimilar este concepto. Si quieren fiesta no pueden molestar al vecino, el derecho del otro es no ser molestado y sobre el respeto, se sustenta  una sociedad.

 

Servir al semejante es una virtud. Debemos inculcar las virtudes más sutiles, que al multiplicarse generan un fuerte efecto: saludar, ser corteses, tolerantes, sin expresiones groseras,  modestos, defender las ideas con dignidad, comprometerse con la palabra.

 

Leer acelera los procesos pero a veces no es necesario leer para aprender: eso es lo que hacen los chicos: aprenden de lo que ven en los mayores. De ahí que en todo momento alguien aprende porque nos mira. Así como muchas cosas malas son contagiosas las buenas costumbres también lo son. Es cuestión de aprender, y así enseñar:  a dialogar sin pasiones extremas, a devolver los libros prestados, a cuidar las flores, a respetar la naturaleza y el trabajo de los demás, aprender que aprender, es la mejor manera de enseñar.

 

La  Constitución de la Nación Argentina en el Capítulo Primero, sobre Declaraciones, derechos y garantías el artículo 14 dice: Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio; ........  de enseñar y aprender. La obligatoriedad de una educación orientada hacia el pleno desarrollo de la personalidad humana, aludiendo al fortalecimiento del respeto por los derechos humanos y también de las libertades fundamentales figuran en las leyes de casi todos los países. Expresamente este derecho está garantizado por la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre -toda persona tiene por lo menos el derecho a adquirir educación primaria, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Convención Americana de los Derechos Humanos, Pacto de San José de Costa Rica refiriendo a los derechos del niño, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales etc.

 

En la historia de la humanidad, el derecho a la educación, siempre ocupó un lugar de privilegio. Su carácter de promotor de la movilidad social, del pleno desarrollo de la persona y del sentido de su dignidad pertenece a la segunda generación de derechos humanos ( económicos, sociales y culturales) siendo pioneras las constituciones de México de 1917 y Weimar de 1919.El hombre es un ser social y como tal, debe seguir reglas que lo ayuden a buscar su progreso y respetando al prójimo en beneficio del bien social.

Educación no formal o parasistemática. Es la que se aparta de los procedimientos escolares y rompe con características la escuela. Es una  actividad educativa organizada y sistemática realizada fuera de del sistema formal, para impartir cierto tipo de aprendizaje.

La educación a distancia rompe con el espacio y tiempo de la escuela; como también la enseñanza individual puesto que no es una forma colectiva; o un centro de intercambio cultural. Lo que la define es que no integra el sistema educativo reglamentado que se orienta a provisión de títulos. Sin embargo aplica la teoría de la relatividad: lo que antes era no formal puede llegar a serlo, o lo que es formal en un país puede no serlo en otro.

Se utiliza por diferentes causas:  para oficios varios o microemprendimientos, capacitaciones a medida, a domicilio, y para quienes abandonan la educación formal. También puede complementar al sistema formal con las clases de apoyo. Se parte de una carga horaria menor, las certificaciones - cuando existen- son privadas y avaladas por la institución que las dicta, dependiendo de su trayectoria y de la salida laboral posterior.

La educación informal resulta  del contacto con la familia, el trabajo y la información recibida de los medios. Durante el juego voluntario se basan en los intereses.

 E-learning: Es un ejemplo de cómo la tecnología de la comunicación y de la información mediante el aprendizaje en red, puede usarse tanto par la educación formal o informal.

Las fallas en la educación formal. La titulitis.

Hace 37 años surgió el método Ilvem para responder a tres preguntas:

1) ¿Por qué usamos  sólo el 10% de la mente? 2) ¿Por qué desde el sistema político educativo no se hace nada al respecto? 3) ¿Por qué se supone que un niño puede estudiar sin aprender antes cómo hacerlo?

La educación formal se equivocó, apostó a la información pero no a la formación. Mientras que el conocimiento crece de manera exponencial el ser humano se mantiene constante o bien disminuye su capacidad. La paradoja es que  para conseguir trabajo se exigen titulaciones que son cada vez más inaccesibles al común de la gente y se ha creado una enfermedad moderna que es la titulitis.

Por segunda vez en lo que va del 2006, el diario El Mundo de Madrid  se ocupó de la cuestión con una nota en la que censura "el todo vale en una sociedad señoreada por la titulitis", con institutos que, amparados en "dudosos convenios venden" títulos de bachillerato y universitarios con toda facilidad. "Todo, de modo rápido, poco exigente, con pocas clases semanales y horarios ideales para quienes trabajan". La nota se titula "Hacer la carrera" y fue escrita por uno de los editorialistas del matutino madrileño.

El alma de la inteligencia                                                                                             

La modernidad  creyó en que la razón generaría el progreso. Sus recursos fueron la escuela obligatoria, la ciencia y la democracia. Pero con el tiempo, el mundo se vació de sentido, las verdades absolutas son hoy creencias relativas, la supuesta armonía se convirtió en disociación. Se crearon los recursos y el poder pero no la integridad para manejarlos.   

Los valores materiales persiguen utilidades y apuestan a formas inteligentes del obrar El hombre aporta deseos y  proyectos, la naturaleza condiciones y posibilidades. La tecnología como herramienta de la inteligencia, hizo prevalecer el concepto sobre la idea. Con él se abstrae la esencia, pero se pierde el contacto sensorial. Al arrancar la flor para conocerla, se la mata. El concepto mide el éxito por la cantidad  y no por la profundidad

El saber se usó para dominar. La asociación entre el poder político y los grupos económicos que se apropiaron del conocimiento, borraron la  ética de la economía.

Así, la brecha entre los más ricos y pobres que era de 3 en  1820 llegó a 40 en 2004.

Esta apropiación declaró la guerra a la naturaleza, al hombre y a la sociedad; y crecieron  las guerras, el terrorismo, los secuestros, la inseguridad, el desempleo y la desigualdad.

¿Dónde está el paraíso prometido?: allí donde impera la ética. En Noruega, Suecia, Dinamarca, la economía prospera y las diferencias disminuyen. En otras regiones el caos se  justifica con la teoría de la copa desbordada, según la cual los excedentes llegarán luego a los pobres. La tecnología apunta a la ganancia disfrazada de necesidad o bien común.

La tecnología digital con su capacidad y velocidad extraordinaria para procesar información, deja de ser medio para ser el fin que justifica cualquier cambio, sin medir sus consecuencias. Se planifica la obsolescencia para conseguir $ sin medir el costo social.

El lobo marketing disfrazado de progreso fagocita a la caperucita consumidor. El hombre masa es seducido para que no viva en la tierra sino en el ciberespacio, para rehacerlo a imagen y semejanza de la tecnología digital. Pero está claro que la velocidad no crea sabios. La verdad surge de confrontar con los hechos. Pero si la realidad es secuestrada por la tecnología y reemplazada por información,  entonces puede ser dominada a voluntad.  

Los valores ideales tienden al bien, al sentido de la vida, a enriquecerla, e invitan a la cooperación. Las  ideas armonizan con la imagen: el prototipo de lo existente. Ideas e imágenes llaman y atrapan. Al eliminar el  poder de elegir e imaginar,  se asocia al hombre a la máquina, pero  todo en él: su memoria, conciencia, voluntad y creatividad le dicen  que no debe someterse al pasado o a la convención, sino buscar la pluralidad y la excelencia. La razón es entender, acercarse al otro, acertar, equivocarse. El espíritu se resiste a adaptarse a la mayoría, a ser colonizado por el noticioso, a prohibir la duda, a correr tras la novedad.

El niño al nacer es una página en blanco a completar con la experiencia. La Pc como extensión natural de la mente, puede ser su aliado estratégico en las hojas digitales de su página web personal, sería este un aporte real y valioso de la tecnología.

La memoria es el punto de apoyo que sostiene el edificio del capital material, intelectual y social. La inteligencia es la palanca que la gerencia. Para obtener el tipo de verdad llamado éxito, hay  que saber que es efímero, fracasa en el mismo momento en que se consigue. Lo que tiene valor es buscar el  verdadero sentido. Para que el tiempo que corre tan aprisa, no implique correr rápido para permanecer en el mismo lugar, hay que asociar el reloj con la brújula orientadora. Si la inteligencia y la memoria  son abstracciones para favorecer al poder económico, son aberraciones. Como dijo Tocqueville, “las sociedades deben ser juzgadas por su capacidad para hacer que la gente sea feliz”. Se necesitan nuevas y viejas ideas que orienten el proceso de cambio. El alma debe retornar a la inteligencia.

La educación de la mente.  

El cerebro es el gran centralizador de la vida  pero, al nacer, no recibimos la llave de acceso ni el manual del usuario. Descubrirlos, es la gran aventura del hombre.

El Método ILVEM tiene como fin el desarrollo integral de la mente humana mediante la optimización de las cuatro etapas del proceso intelectual (Recepción – Procesamiento – Expresión – Aplicación):

    • Perfecciona la recepción de la información a través de la lectura veloz comprensiva.  

    • Sistematiza el procesamiento de datos con técnicas de estudio, comprensión, memoria, concentración y audiencia.

    • Desarrolla la capacidad de comunicación interna y con el entorno para aumentar la productividad.

    • Estimula la aplicación de la inteligencia a todos los aspectos de la vida, entrenando el pensamiento creativo, reflexivo, estratégico y sistémico.

 

La perfección y la destrucción creativa.

El  método  ILVEM, es el resultado de una búsqueda constante. Como dijo  André Gide: "cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado".

A lo largo de estos años, aplicamos la estrategia de la  “destrucción creativa”, concientes de que la rutina provoca el peligro de repetir las conductas y olvidar su por qué.

El siguiente relato ilustra la técnica utilizada: El águila, a los treinta años, está a punto de morir. Su pico ya no puede tomar el alimento, sus uñas debilitadas no pueden capturar  a la presa, sus plumas pesadas no le permiten volar.

Entonces, en un  esfuerzo supremo, sube hasta la cumbre y comienza el proceso de cambio. Primero, lija su pico hasta hacerlo caer y espera que le nazca uno nuevo para arrancarse con éste las uñas debilitadas. Con ellas, se quitará las plumas para que le crezcan otras suaves y livianas. Luego, se hace un lifting y el águila vivirá hasta los sesenta años.

En ILVEM, realizamos una evaluación continua de nuestras acciones y sus resultados, modificando las tareas improductivas por otras de alto rendimiento. 

La propuesta es realizar un “lifting metodológico”. El primer paso, es  crear la tensión creativa que surge al comparar la situación actual (de la que se toma conciencia mediante un test de diagnóstico) con los niveles de excelencia (que se presentan en una demostración explicativa).

Es decir que para salir de la rutina y apuntar a esta meta  se parte del auto conocimiento. El segundo paso, es adquirir los instrumentos apropiados para alcanzarla.

Elijamos actuar como el filósofo que hace lo que piensa. Como decía Goethe “pensar es fácil. Actuar es un poco más difícil. Pero actuar como se piensa es lo más difícil de todo”. 

Sistema holístico y autoestima.

La interrelación de las metodologías intelectuales conforma un sistema que permite el funcionamiento holístico e integrador de la mente.

La inteligencia emocional, racional e instintiva, las técnicas de procesamiento de la información y los dos hemisferios cerebrales, actúan en forma armónica y sistémica para lograr el efecto de sinergia positiva por el cual el todo supera a la sumatoria de las partes.

El sistema se sustenta en principios ecológicos que sustituyen la fuerza bruta por la calidad del proceso intelectual. De esta manera, se obtienen resultados óptimos con el mínimo esfuerzo y se promueve el aumento de la autoestima, el capital invisible que posibilita cualquier logro significativo.

Combinando adecuadamente el autoconocimiento, la misión en la vida, la visión del futuro deseado, la metodología apropiada para lograrlo y la confianza en uno mismo; se genera el entusiasmo.“Entusiasta” es para los griegos  el que tiene un dios interior que le  permite modificar la realidad. No  necesita ver para creer sino que ve porque  cree: su fe mueve  montañas. El entusiasta,  hace que las cosas ocurran  porque cree que puede.

El secreto del éxito y de la buena suerte.

El éxito no es la casualidad  sino la unión de la oportunidad y la preparación.  La oportunidad no se encuentra sino que se busca y ese es el secreto de la persona exitosa.

El azar es incontrolable, en cambio, la buena suerte depende de la respuesta de cada individuo frente a los acontecimientos.

La persona con buena suerte es también optimista.

El optimista no  vive de ilusiones: es práctico porque sabe cómo volcar las situaciones a su favor.

Un presente con futuro.

Para convertirse en arquitecto de su futuro, el hombre deberá mantener la mentalidad curiosa del niño durante toda la vida.

El niño es el padre del hombre porque los hábitos que crea en la infancia son los que luego lo formarán como adulto.

Para actuar sobre nuestros hábitos, debemos combinar la comunicación interior con el mundo externo, proactividad y  reactividad, eficacia con eficiencia, lógica con imaginación, información con comprensión y conocimiento con sabiduría.

El pensador sistémico se adapta a la situación, es eficiente (hace las cosas bien) y eficaz (sabe elegir lo que debe hacer),  no se deja avasallar por la información sino que la filtra con en el conocimiento y a éste le aplica un poder más amplio y antiguo: la sabiduría.       

Cómo ser joven toda la vida.

Hay personas que se mantienen en forma hasta su ancianidad.

Verdi  era una de ellas. A los 80 años, fue  consultado sobre el secreto de su longevidad creativa y respondió: “busqué siempre a perfección pero sin poderla hallar”. Al perseguirla siempre, mantuvo la calidad como camino a la perfección basándose en la mejora continua.

¿Cualquier persona puede transitar este camino? Basta  con preguntarse: dónde estaba, dónde estoy, dónde quiero estar y cómo haré para conseguirlo, interrogantes que son la base de una mentalidad estratégica. Esta concepción implica dejar  de mirar al costado,  hacia los niveles de una normalidad caracterizada por el bajo rendimiento, para apuntar a la  excelencia.

Al ser humano le ocurre algo parecido a la rana cuando se la hierve a fuego lento: de a poco se va adaptando al medio hasta que muere cuando el agua hierve. Sin embargo, si a esa temperatura otra rana fuera arrojada, se salvaría saltando instantáneamente.

El hombre  retrocede día a día sin darse cuenta hasta que es demasiado tarde para producir un cambio. Pero esta no es una ley inevitable: quien elige ser joven toda la vida compensa la declinación del cuerpo y del cerebro con el crecimiento de la mente y del espíritu.

 ¿Quién es el peor enemigo?

A veces, nos convertimos en nuestros perores enemigos por la naturaleza negativa del diálogo interno.

Aprender a dialogar con uno mismo es construir enunciados activos para reinventarse y conformar  la propia identidad.Descubrirse, es ponerle el sello personal a la vida.

En este aspecto, es notoria  la incompetencia del sistema educativo formal para promover el diálogo interior productivo.

Esto refleja  la incapacidad media de las personas para expresar en palabras las sensaciones y emociones que, como la punta del iceberg,  denotan la existencia de una extraordinaria capacidad dormida.

Transformar el espíritu en materia.

Cada persona posee una preferencia o tipo dominante. El error  es dejar de ser auténtico para acomodarse a la realidad.

Quien utiliza una brújula interior para elegir su preferencia es más efectivo que aquél que aprende a dominar una competencia.

La educación formal, al tratar a todos por igual y enseñar contenidos uniformes alejados de las preferencias individuales, pierde la oportunidad de desarrollar el genio que todos llevamos dentro.

Para trabajar en equipo, se debe  identificar al inventor que aporta las ideas, al innovador que las lleva a la práctica, al estabilizador que genera la rutina y al armonizador que  conecta al grupo con el mercado. Esto muestra cómo las preferencias pueden complementarse.

La energía espiritual de lo que se anhela, se transforma en materia cuando se la hace circular por el carril creativo del cerebro, el hemisferio derecho, que un generador de ideas. Luego, el hemisferio izquierdo se encargará de organizarlas en proyectos y convertirlas en resultados.

 La planificación es el vehículo que transporta los sueños a la realidad. Para alcanzar una meta importante se necesita un plan. Este criterio, generalmente aceptado, se contradice en la práctica. Así, quien no podría admitir la existencia de un edificio construido “a ojo”, en su vida personal es capaz de dejar todo librado al azar. Como planificar no es un don que se lleve en la sangre, hay que tomar conciencia de su importancia.

Muchas veces, las personas confunden propósitos abstractos con visiones concretas. Explorar el espacio es un propósito y llegar a la luna es una visión que le da un soporte material a ese objetivo. Como el camino al infierno está plagado de buenas intenciones, es mejor proponerse metas que sean viables y atractivas. Para seleccionarlas, hay que viajar al mundo interior buscando talentos, cualidades, ideas, gustos, proyectos dormidos u olvidados y transformarlos en metas magnéticas, es decir, que nos atrapen, para poder grabarlas en la mente.

Existe una fórmula para aprender a planificar estratégicamente: es la metodología intelectual. Parte desde el propósito, selecciona las metas y confecciona los planes que las materializan. Eso implica la coexistencia de varios programas coordinados que apunten en la misma dirección. Los enemigos de los proyectos son: el olvido, la postergación, los planes ineptos y la falta de capacitación. Para seguir a la deriva no hace falta un plan. Repasemos los fundamentos: a) no hay buen puerto para quien no sabe a dónde quiere ir y b) a quien le parece bien cualquier momento, cualquier momento nunca llegará.

Entonces no es cuestión de registrar prioridades en la agenda, sino de ordenar la agenda en función de las prioridades. Como el día tiene 24 horas, hay que aprender a usar el tiempo.

El buen plan es una hoja de ruta que se pregunta acerca del qué, para qué, por qué, dónde, cuándo, con quién, con qué recursos, cómo, y, a partir de las respuestas, hace el inventario de lo que falta.

Un cambio eficaz no puede detenerse en explicar por qué no se puede, debe orientar para obtener resultados. Se trata de descubrir lo que uno quiere y cómo alcanzarlo.

La “creactividad” une el crear con el hacer y la iniciativa.

Los recursos son el optimismo y el compromiso y preguntarse, siempre otra vez, cómo cambiar.

Cómo hacer del defecto una virtud.

Demóstenes, el padre de la Oratoria, era tartamudo. La gimnasia que realizaba para superar su problema consistía en  hablar con piedras en la boca y gritar sus mensajes al mar. De esta forma, logró transformar su fuerza espiritual en un cambio positivo.

El hombre es el único ser sobre la Tierra que puede tener conciencia sobre sus actos y que en consecuencia puede influir sobre ellos. Por lo tanto, tomar conciencia de los círculos viciosos es dar el primer paso para saltar hacia el círculo virtuoso que conduce a la realización de los deseos. El método ILVEM desarrolla la capacidad de observación y la agudeza sensorial, debilitada en el hombre desde que se separó de la tierra para ponerse de pie. Este proceso generó la abstracción intelectual: un modo de relacionarse con el mundo que provocó en el ser humano una pérdida de sensibilidad creciente, como si estuviera programado para actuar en piloto automático. Su estructura cerebral se basó en el  hemisferio izquierdo, patrón de los conceptos y de los mensajes verbales, descuidando al derecho que lo conecta con las emociones y los instintos, es decir, con su pasado animal.

En el plano externo, perdió el olfato para descubrir las oportunidades. Si bien el piloto automático lo protege ante la invasión de los estímulos, le impide mantener una interfase creativa con la realidad. Esto se demuestra con la historia del rey que se paseaba desnudo: fue engañado y creía que llevaba puestas unas prendas que en realidad no existían. Los cortesanos miraban al rey sin ropa pero no podían verlo así por la barrera del prejuicio. Hasta que un niño - ¡cuándo no un niño! - señaló con inocencia esa obviedad.

La mirada hacia el mundo interno, la introspección, constituye una condición necesaria para que crezca la potencia: descubrirse a uno mismo aumenta la eficacia de la acción. El que tiene claro lo que desea puede lograrlo con mayor facilidad. Para transitar el  camino correcto es necesario:

 

¨      En el plano interno: convertir los defectos en virtudes o en fortalezas que luego hagan palanca sobre el mundo real.

¨      En el plano externo: transformar las amenazas en oportunidades.

 

El éxito no debe asimilarse a una genialidad de origen. Por el contrario, se trata de adquirir un método. Para evitar que un error se convierta en hábito es necesario un feedback continuo con la realidad. Los errores representan una ventaja cuando se reconocen, ya que esto permite no cometerlos en otra oportunidad. El que nada hace, no se equivoca pero tampoco aprende.  Thomas Edison agradeció a los 999 errores que le permitieron descubrir la lámpara eléctrica; Abraham Lincoln superó 49 fracasos electorales hasta llegar a ser Presidente de los Estados Unidos. 

El objetivo no se alcanza solamente a través de la motivación ya que progresar es un deseo de todos. El cambio consiste en aprender su dinámica. Estar mal no es el problema sino ignorar ese estado y no tener una visión clara de lo que se pretende.

El narcisismo del hombre ha recibido tres grandes heridas en la historia: cuando se descubrió que la Tierra no era el centro del universo, cuando Charles Darwin señaló que descendemos de los simios y cuando Sigmund Freud detectó que la conducta responde a factores inconscientes. Hoy, enfrenta una cuarta herida: la creciente disminución de las capacidades humanas frente al desarrollo tecnológico, junto a  un progresivo deterioro de los sectores más débiles –los excluidos del sistema por la lógica abstracta del mercado-.

Proponemos retornar a los valores espirituales que le dan significado a la vida para recobrar el sentido de trascendencia del hombre y contrastarlo con la frialdad de la lógica del mercado. Cambiar la política del puede ser por la firme convicción de que así será.

Para lograrlo, tendremos que nutrirnos de la sabiduría y cambiar el modelo de la fuerza bruta -paradigma de una educación equivocada- bajo el lema “la letra con sangre entra”, por un modelo ecológico de funcionamiento mental que refleje la frase de Walt Disney: “si lo puedes soñar, lo puedes hacer”.

La mejor inversión.

La mejor inversión que una persona puede hacer es en sí mismo, en su desarrollo personal. Como dijo Benjamín Franklin: “ conviene sacar el dinero del bolsillo si se lo usa para llenar la mente porque entonces la mente se encargará de reponer con creces los bolsillos”.

Por eso, hay que evitar la tendencia a posponer la decisión e iniciar ya mismo el camino hacia el desarrollo máximo de nuestro potencial.

Para conocer en detalle el funcionamiento del MÉTODO ILVEM lo invitamos a asistir a  las demostraciones del sistema y a visitar nuestro sitio en Internet www.ilvem.com.ar

Conclusiones sobre educación formal e informal

Una cuestión que dejamos para el análisis del lector es si la educación de la mente debe seguir siendo el  patrimonio de los que se apartan de la formalidad o si debe planificarse desde el estado.

¿ No se está condenando el sistema de la libre empresa cuando el resultado de su sistema educativo es la creación de una inmensa fábrica de pobres?

¿ No se sienten ya que los procesos de prosperidad no encuentran la mano de obra calificada porque no hay gente capacitada por falta de recursos?

Mientras reflexionamos sobre los cambios  necesitamos todas las libertades para enseñar y aprender Pero también necesitamos ejercitar la responsabilidad y la solidaridad social, asegurar la cohesión, redefinir un mínimo común denominador de las convicciones. Libertad de enseñar y aprender e igualdad de oportunidades en el acceso al saber, no son pasos sucesivos hay que actuar en paralelo y en simultáneo, respetando e inculcando respeto a las libertades educativas y luchando para hacer cumplir el viejo sueño de la equidad social.

El mundo desafía a la educación para que logre formar los mejores hombres del mañana. El primero de los grandes desafíos es que la ciencia, no consigue dar soluciones a los problemas fundamentales del hombre. La integración de los sistemas formales e informales de la educación  debe hacerse en el plano de una mayor creatividad en la tarea docente.

 La primera obligación del Estado es destrabar la excesiva reglamentación. La educación del niño comienza en la familia y se va ampliando círculos. El Estado, como gerenciador del bien común, debe permitir que se  alcancen los niveles de educación de la excelencia. Esa responsabilidad  compartida, determinará en el futuro quién se llevará los laureles.

La educación libre es un recurso de los independientes, de los  que pueden despojarse de las estructuras burocráticas par enseñar lo que ya se necesita o se está descubriendo.

El estado seguirá atrasado en la educación que brinda mientras siga corriendo tras la carrera de la información. Ante el cambio acelerado, producto de la tecnología y de la globalización, lo que se necesita es sistematizar la educación permanente, que es la actividad realizada de manera continua con objeto de mejorar  los conocimientos y las aptitudes. La educación permanente es la contracara de la velocidad de crecimiento del saber, y su misión es desarrollar, completar y actualizar a lo largo de toda la vida la adecuación a los cambios.

La educación para adultos se ha convertido en algo habitual. Hay que defender  un modelo educativo que forme para una sociedad igualitaria en la que se haga efectiva una democracia real, que forme un sujeto con autonomía de pensamiento y libertad para construir un proyecto colectivo. El aprendizaje para la libertad, la actualización del conocimiento, la reflexión sobre la propia práctica docente, el análisis crítico de la organización escolar del nivel requieren recursos, tiempos y energías colectivas para mejorar desde abajo y con el serio compromiso de todos los actores al propio sistema en su conjunto.

El doctor Horacio Krell es el director de Ilvem.

 

 

 

 

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