Deberes para el hogar

                                   EL ARTE DE LA MOTIVACIÓN * por Horacio Krell

 


 

DEBERES PARA EL HOGAR 

Los estudiantes reciben muchos deberes para el hogar. ¿Es lógico y justo, o evidencia las fallas del sistema educativo?

Un sistema se mide por sus resultados y los del sistema educativo son reveladores: ¿es necesario que los estudiantes realicen en su casa agobiantes deberes para el hogar? ¿No se rompe el equilibrio entre descanso, trabajo y placer? ¿Por qué  hacer de la educación un castigo? ¿Se pierde el tiempo en la escuela? Los deberes para el hogar  no pueden arrebatar los derechos del niño al ocio creativo, a la vida social y al deporte.

Los deberes para el hogar forman parte de una cadena de errores: para aprobar una materia hay que llenar la memoria con datos que luego se olvidan, tanta información afecta la calidad del pensamiento y aprender de este modo provoca estrés.

Muchas escuelas hacen trabajar a doble turno. ¿Para qué se hace si no sirve? ¿Para mantenerlos ocupados o por la presión de enseñar más en menos tiempo?

Actuar de este modo, es creer que la mera práctica los convertirá en mejores estudiantes. Pero los chicos  no son máquinas ni sistemas  en los que entran deberes y salen conocimientos. No es lógico que practiquen lo que no saben. La práctica no crea entendimiento así como los plazos no les enseñan a administrar el tiempo. Recordar lo que no se entiende o lo que no se puede generalizar, provoca aversión por la materia. Automatizar respuestas sirve para aprender tenis o para adquirir reflejos pero no para aprender a pensar.

Los métodos son la mayor riqueza del hombre. La mayoría de los estudiantes no saben cómo funciona y se optimiza su cerebro que es su principal herramienta de aprendizaje. Carentes de técnicas de estudio,  usan la fuerza bruta que se basa en el esfuerzo y la repetición. Hacen propio un principio equivocado: "la letra con sangre entra".

Método significa camino, pero desde chicos la escuela pretende convertirlos en metodólogos: se les dice que estudien pero no cómo deben hacerlo. Así surgen los vicios.

El estudiante forma un mal hábito que luego lo formará a él.

Los males del enciclopedismo. Ante la expansión informativa el error es correr detrás de los nuevos contenidos, en lugar de promover la destreza de lectura -que fue la primera tecnología creada por el hombre y la madre de todas las demás-. La cultura del ejemplo no funciona. Nos preocupa que los chicos no lean pero en casa nadie lee.  Las clases magistrales no son la mejor manera de enseñar, los alumnos toman apuntes que no tocan sus cerebros. No es la cantidad lo que vale sino  la forma en que se ven a sí mismos, se involucran  y  responden ante las situaciones. Necesitan adquirir fundamentos y significados, no automatismos. Los deberes no lo logran. Si una habilidad se vuelve involuntaria tendemos a ejecutarla sin pensar porque a quien sólo tiene un martillo, todo le parece un clavo.

Su carencia metodológica es comparable a enviar a un soldado a una batalla sin enseñarle a usar el arma. Aprender  es un arte y el arte es la forma de llegar a las verdades más profundas por el camino más sencillo.

Deberes y derechos del estudiante. El hombre es el único ser que pudo tallar el alfabeto en su cerebro, logrando una capacidad de comunicación que ninguna  especie posee. Hay que reaprender a leer y recordar como en el cine, donde todo se recuerda sin esfuerzo. La clave es el interés, como en los cuentos donde la lectura tiene  la atracción pasional que justifica el esfuerzo.

Lectura, memoria y creación conforman un proceso y crear es hacer crecer una potencia. Los conductistas estudiaban  sílabas sin sentido y pensaron  que el aprendizaje dependía del tiempo: a mayor dedicación, mejor  aprendizaje. Sin embargo, cuando están involucradas la comprensión y la creatividad el tiempo es relativo.

Sin iniciativa y seguridad en uno mismo, no cambia la relación de dependencia basada en la obediencia, el temor reverencial a la autoridad y el conformismo.

La paradoja de la época es que obliga a usar mayor recursos psicológicos de creación, innovación, responsabilidad y autonomía. La motivación debe ser interna y  la inteligencia debe convertir los deseos  en resultados, con un pensamiento estratégico. El sistema educativo se concentra en los contenidos y no en desarrollar ese potencial. Pero la información cambia tan rápidamente que los capacita para una sociedad que ya no existe.

Durante 200 años, se creó la mentalidad de empleado. Su correlato  fue la mentalidad de estudiante que registra lo necesario para aprobar pero no capitaliza el saber ni lo utiliza en el mundo real. La nota se asemeja al salario y el conocimiento es como un adorno sin aplicación. Y  lo que no se usa al poco tiempo se pierde.

Deberes para el hogar ...y los derechos?

Las 4 A del aprendizaje.

Aprender a ser: cada persona tiene un talento especial que debe descubrir y desarrollar.

Aprender a aprender: aprender es un proceso para toda la vida, hay que dominar el arte.

Aprender a hacer: el conocimiento es un capital que debe ser aplicado, hay que aprender a vincular el estudio y  el trabajo.

Aprender a convivir: el empleo es una especie en extinción, esto demanda aprender a crear el propio trabajo, a trabajar en equipo y a optimizar el capital social.

La autoestima: un capital invisible. La autoestima es la apreciación sobre uno mismo. Como la mente tiene un poder autosugestivo, es capaz de  transformar en acto lo que acepta. Por eso, es fundamental incrementar la autoestima del estudiante.

Así como el pez es el último en enterase de que el agua existe, un medio ambiente mediocre no es un buen parámetro de comparación. Un modelo de excelencia, en cambio,  genera la tensión creativa entre la situación actual y el futuro deseado. El pensamiento es creador del éxito o del fracaso,  por lo tanto, hay que  aprender a hacerlo jugar a nuestro favor.

Conocerse a sí mismo, incrementar la autoestima, visualizar el futuro deseado y contar con la metodología para lograrlo son los deberes de la educación y los derechos del estudiante.

* Dr Horacio Krell. Director de Ilvem. Secretario de rel. internacionales de UAF  Unión Argentina de Franquicias y Propulsor de UP  Unión de Permutas. Consultas a   horaciokrell@ilvem.com.

 

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