Políticamente correcto

                                   EL ARTE DE LA MOTIVACIÓN * por Horacio Krell

 


 

POLÍTICAMENTE CORRECTO

Lo políticamente correcto debe ser estratégicamente perfecto para alcanzar los fines.

Hay un valor en el aguante, en la dificultad y en el problema: son los motores de la inteligencia. En educación, por ejemplo, la supuesta traba que representa el aprendizaje a distancia - por esfuerzo y soledad- se pueden convertir en ventajas porque graban huellas más profundas en la memoria.

La virtud es un término medio. Por eso hay que buscar un equilibrio entre necesidades y recursos. Lo políticamente correcto en educación debe satisfacer las prioridades básicas al mismo tiempo que promueve el acceso a problemas de creciente complejidad.

La relación con el saber tiene 4 opciones: sé lo que sé (mi saber es explícito), sé lo que no sé (tengo conciencia ) , no sé lo que sé (mi saber es tácito), no sé lo que no sé (es inconsciente ).

El saber como un fin en sí mismo choca con la practicidad y con el factor tiempo.

El saber enciclopedista crea “ingenieros taxistas” que no pueden superar el texto y pasar al contexto mientras que Bill Gates abandonó la Universidad que lo aburría y mal no lo fue.

La visión tubular del especialista. Es la que mira por un tubo sin ver el conjunto. No sabe que su saber es tan importante como el contacto con quienes poseen el conocimiento complementario.

Un mundo intensivo en átomos se transformó en un mundo intensivo en bits. También la tecnología de la producción debería almacenarse para desarrollar ventajas competitivas para que el saber de la práctica individual se incorpore a las redes de conocimiento.

A la relación comercial tradicional las empresas pueden agregar una coordinación que sistematice las competencias con alianzas estratégicas, transferencias de conocimientos, servicios y asistencia técnica, normas de calidad, organización del trabajo, aprendizaje, tecnología e innovación.

La circulación de una red se optimiza por la codificación digital.

El modelo de innovación desde la Academia debe sumar el valor agregado desde la docencia del sistema productivo. La modernización de los años 90 tuvo poco peso en las redes de conocimiento ya que las partes se importaban lo que impidió crear una red nacional. La cadena de la producción aportó menor valor y el crecimiento quedó condicionado por la debilidad. La prioridad es volver a articularlas.

El estado debe generar un programa en contacto con redes internacionales y otros que transfieran ciencia y tecnología, identificando a los argentinos en el exterior que puedan influir donde participan e integrando a universidades, empresas y profesionales del país.

Nuestra cultura no tolera ver pasar al tiempo y mata con hiperactividad, sin embargo el no hacer del aburrimiento permite imaginar y construir sentidos nuevos. Como la página en blanco que inaugura la escritura, la incertidumbre crea valor. La insatisfacción como seres incompletos nos hace lectores rebeldes y nos ayuda a armar pequeños universos en equilibrio inestable pero que son útiles. La disposición natural para la lectura surge de pulsiones no resueltas que nos hace “lectores desde el nacimiento”; esa es nuestra naturaleza, aunque la cultura influye sobre la disponibilidad.

Lo políticamente correcto es que la escuela no aniquile la actitud de interrogarse y de responder leyendo. Esa disposición a tragarse el mundo para asimilarlo- sin ponerlo en caja para que se acomode- debería ser un juego socializador de una escuela que no domestique.

Los adultos que no están en postura de lectura. No se ayudan porque ya no buscan. Se debe leer con placer y con sentido, para mirar el mundo, saliendo de sus carriles. La PC es una máquina de producir textos donde uno nunca es pasivo. Leer para Borges es hacerse persona, leyendo los buenos textos que contienen ironía, humor, juego de palabras y trabajando el lenguaje como algo en producción y sin recetas. La lectura es una construcción siempre provisoria llena de quiebres, como el señor Lanari en “Los imposibles” de Ema Wolf: hecho de lana que se desteje y llega a la casa de su abuela que lo vuelve a tejer. Al romper los moldes la lectura es como el señor Lanari: se teje y se desteje en todo momento.

Políticamente correcto es contar con un estado que promueva estos cambios, estratégicamente perfecto es que los actores sociales adopten las mejores prácticas. Conocerse a uno mismo, desarrollar el potencial de la mente, administrar el tiempo y el capital intelectual, educarse a distancia, formar redes de conocimiento, participar en fábricas de ideas y en alianzas estratégicas son las nuevas técnicas que requiere nueva era. Es lo políticamente correcto. 

* Dr Horacio Krell. Director de Ilvem. Secretario de rel. internacionales de UAF Unión Argentina de Franquicias y propulsor de UP Unión de Permutas. Consultas horaciokrell@ilvem.com.

 

Ilvem es una entidad educativa cuya misión es el desarrollo de la mente humana en el marco de la teoría de las inteligencias múltiples (espiritual, emocional, intelectual, creativa, artística, estratégica, corporal, social, comercial, comunicacional y digital).

 

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